El aumento de la esperanza de vida de las personas con VIH ha planteado nuevos desafíos clínicos relacionados con el envejecimiento y la salud cerebral. Un estudio reciente en Estados Unidos, publicado en Journal of Infectious Diseases, analiza cómo la edad, la infección por VIH y la carga viral influyen en la función cognitiva y en la estructura del cerebro.
Seguimiento de más de 600 personas
Los investigadores evaluaron a 607 personas: 259 sin VIH, 264 con VIH y carga viral indetectable (menos de 50 copias/mL) y 84 con VIH y carga viral detectable (más de 50 copias/mL). En total, se realizaron 841 visitas clínicas, incluyendo pruebas neuropsicológicas agrupadas en un índice global de función cognitiva (NPZ4) y estudios de neuroimagen para medir el volumen de distintas áreas del cerebro.
Además de analizar la situación en un momento concreto, el estudio incorporó un seguimiento longitudinal, lo que permitió observar cambios reales a lo largo del tiempo y no solo comparaciones entre grupos de diferentes edades.
Supresión viral y envejecimiento cerebral
Uno de los hallazgos más relevantes fue que las personas con VIH y carga viral indetectable mostraron cambios cognitivos similares a los de quienes no tenían VIH. Esto sugiere que, con un buen control del virus, el envejecimiento no acelera el deterioro cognitivo.
Por el contrario, quienes presentaban carga viral detectable experimentaron un deterioro cognitivo más pronunciado con el tiempo. Esto indica que la replicación viral activa puede intensificar los efectos del envejecimiento sobre el cerebro.
Desde el punto de vista estructural, todos los participantes con VIH —tanto con carga viral indetectable como detectable— tenían volúmenes cerebrales regionales ligeramente menores que las personas sin VIH. Sin embargo, la velocidad de pérdida asociada a la edad fue similar en la mayoría de las zonas, excepto en estructuras profundas conocidas como regiones lentiformes, vinculadas con funciones motoras y cognitivas, donde sí se observaron diferencias asociadas al VIH.
Interacción entre volumen cerebral y función cognitiva
El estudio también mostró que, en personas con carga viral detectable, la combinación de mayor edad y menor volumen cerebral se relaciona con un deterioro cognitivo más marcado. En quienes mantenían la carga viral indetectable, esta relación fue menos evidente. Esto sugiere que el control efectivo del VIH protege no solo la función inmunológica, sino también la salud neurológica.
Aunque la pérdida de volumen cerebral relacionada con la edad fue similar entre los grupos, las personas con VIH tenían una menor reserva estructural, lo que podría aumentar su vulnerabilidad si la carga viral vuelve a ser detectable o si aparecen otros factores de riesgo, como problemas cardiovasculares o metabólicos.
Implicaciones clínicas
Los resultados refuerzan la importancia de mantener la carga viral indetectable de forma sostenida. Además de prevenir la progresión inmunológica y la transmisión del virus, la supresión virológica podría ayudar a preservar la función cognitiva a largo plazo.
En una población con VIH que envejece, prevenir el deterioro cognitivo se convierte en un objetivo prioritario. Los hallazgos también cuestionan la idea de que el VIH, aun bien controlado, acelera inevitablemente el envejecimiento cerebral. Una vez alcanzada la supresión virológica, los cambios cognitivos y estructurales siguen una trayectoria similar a la de quienes no tienen VIH, mientras que la carga viral detectable aumenta el riesgo de deterioro acelerado.
Estos datos coinciden con estudios previos que muestran que iniciar tarde el tratamiento antirretroviral o mantener un mal control del virus se asocia a un mayor riesgo de demencia. En conjunto, el control eficaz del VIH no solo prolonga la vida, sino que protege la salud cerebral, consolidándose como un elemento clave en la atención integral de las personas con VIH que envejecen.







