— La intervención del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ante la Asamblea General de las Naciones Unidas el pasado 24 de septiembre estuvo marcada por una protesta diplomática visible, pero también por una extensa defensa de la posición de Israel frente a las acusaciones internacionales relacionadas con Gaza, Hamás e Irán.
Decenas de delegaciones abandonaron el salón cuando Netanyahu se disponía a intervenir. Distintas fuentes cifraron posteriormente la protesta en alrededor de 77 delegaciones, una cifra que representa aproximadamente el 40% de los 193 Estados miembros de Naciones Unidas. Reuters confirmó la salida de numerosas delegaciones, aunque las cifras publicadas por distintos medios no son idénticas.
La escena, por tanto, constituye un hecho diplomático relevante. Sin embargo, describirla simplemente como un “repudio masivo” o como una demostración de que “la mitad del mundo” rechaza a Netanyahu introduce una interpretación que va más allá de lo que permite afirmar el dato.
Antes de comenzar su discurso, Netanyahu respondió a quienes abandonaban el recinto.
“Si hay otros cobardes morales que aún no se han ido de esta sala, por favor, háganlo ahora”.
La declaración fue recogida por diferentes medios y también aparece en la cobertura oficial del discurso.
La posición de Netanyahu
Durante su intervención, el primer ministro defendió las acciones militares de Israel , sostuvo que su país está actuando en defensa propia frente a Hamás y otros actores armados de la región.
Netanyahu recordó el ataque del 7 de octubre de 2023, atribuido a Hamás y otros grupos armados palestinos, en el que murieron aproximadamente 1.200 personas en Israel y 251 fueron tomadas como rehenes. Israel sostiene que ese ataque constituye el origen de la actual guerra y que sus operaciones militares buscan impedir que vuelva a producirse un ataque de características similares.
En su discurso también defendió las acciones israelíes contra Irán y otros grupos armados de la región. El Gobierno israelí sostiene que enfrenta amenazas provenientes de varios actores y que sus operaciones militares tienen como objetivo proteger a su población.
Netanyahu, además, rechazó categóricamente las acusaciones de genocidio contra Israel y calificó esas acusaciones como falsas. La posición oficial israelí sostiene que sus fuerzas actúan contra organizaciones armadas y que procuran reducir el daño a civiles.
Las críticas internacionales
La otra parte de la historia se encuentra en las denuncias internacionales sobre el impacto de las operaciones israelíes en Gaza.
Según datos reportados por el Ministerio de Salud de Gaza y difundidos por Associated Press el 27 de septiembre, el número de palestinos muertos desde el inicio de la guerra había alcanzado los 74.016, mientras que los heridos superaban los 175.000. AP señaló que las cifras proceden del Ministerio de Salud de Gaza, organismo perteneciente a la administración encabezada por Hamás, mientras que las agencias internacionales han utilizado y citado ampliamente sus registros.
La Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) mantiene una advertencia metodológica: las cifras de víctimas que todavía no han sido verificadas por Naciones Unidas son atribuidas a sus respectivas fuentes.
El conflicto también ha provocado una enorme destrucción de infraestructura y desplazamiento de población, mientras que organizaciones internacionales continúan documentando problemas relacionados con vivienda, salud, alimentación y prestación de servicios básicos.
¿Qué ha dicho la justicia internacional?
Este es uno de los puntos que requiere mayor precisión periodística.
En enero de 2024, la Corte Internacional de Justicia (CIJ) ordenó a Israel adoptar medidas provisionales en el caso presentado por Sudáfrica bajo la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio.
La Corte ordenó, entre otras cosas, adoptar medidas para prevenir actos comprendidos dentro del artículo II de la Convención y garantizar determinadas condiciones humanitarias.
Pero la decisión provisional no fue una sentencia que estableciera que Israel había cometido genocidio. Se trata de una distinción jurídica fundamental que no debería desaparecer en una noticia.
Otro proceso corresponde a la Corte Penal Internacional (CPI).
En noviembre de 2024, la CPI emitió órdenes de arresto contra Netanyahu y el entonces ministro de Defensa Yoav Gallant. La Sala de Cuestiones Preliminares indicó que existían motivos razonables para considerar que ambos podían tener responsabilidad penal por determinados crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad.
Entre los hechos señalados por la Corte se encuentran el uso del hambre como método de guerra, asesinato, persecución y otros actos inhumanos, además de la acusación relacionada con ataques dirigidos contra población civil.
La expresión correcta, desde el punto de vista periodístico, es “orden de arresto por presuntos crímenes”, no “sentencia” ni “condena”. Netanyahu no ha sido condenado por la CPI por esos hechos. La propia Corte mantiene el caso como una investigación/proceso relacionado con presuntos delitos.
La otra investigación de la CPI
También resulta relevante para una cobertura equilibrada recordar que la investigación de la CPI no se dirige exclusivamente contra autoridades israelíes.
La Corte emitió igualmente una orden de arresto contra Mohammed Deif, entonces comandante del ala militar de Hamás, por presuntos crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra relacionados con los acontecimientos del 7 de octubre de 2023. Posteriormente, el procedimiento contra Deif fue terminado después de que la Fiscalía notificara oficialmente su muerte.
Esto permite contextualizar que la investigación internacional aborda presuntas violaciones cometidas por diferentes actores y no solamente las acciones del Gobierno israelí.
¿Por qué se marcharon las delegaciones?
La salida de las delegaciones puede interpretarse de diferentes maneras.
Para quienes participaron en la protesta, se trató de una manifestación diplomática de rechazo a las políticas del Gobierno israelí, especialmente por la situación humanitaria en Gaza y las denuncias sobre posibles violaciones del derecho internacional.
Para Israel y sus partidarios, el gesto representa precisamente el problema que Netanyahu intentó denunciar: lo que consideran un tratamiento internacional desproporcionado hacia Israel y una falta de reconocimiento suficiente de las amenazas que enfrenta el país.
La existencia de la protesta está documentada. Lo que no puede establecerse únicamente a partir de la salida de las delegaciones es que todas ellas compartieran exactamente las mismas razones políticas.
Ese matiz es importante.
Un discurso en medio de una campaña electoral
Otro elemento que debe formar parte del contexto es la situación política interna israelí.
Las próximas elecciones parlamentarias israelíes están programadas para el 27 de octubre de 2026. Por lo tanto, el discurso de Netanyahu ante Naciones Unidas se produjo poco más de un mes antes de la votación.
Reuters ha señalado que Netanyahu está utilizando nuevamente temas relacionados con seguridad, amenazas regionales y la defensa de Israel como parte de su estrategia política ante las elecciones. Sin embargo, atribuirle directamente una determinada intención psicológica o afirmar que acudió a Naciones Unidas exclusivamente para hacer campaña requeriría evidencia adicional.







