Casa Blanca afirma que ya hay negociaciones con Cuba y pide cautela al gobierno de La Habana
WASHINGTON, Estados Unidos — La Casa Blanca reiteró este jueves que Estados Unidos y Cuba ya mantienen un proceso de negociaciones, pese a que el gobierno cubano ha negado públicamente la existencia de un diálogo formal entre ambas naciones. Las declaraciones reavivan el debate sobre el estado real de las relaciones bilaterales y generan expectativas cautelosas en la comunidad internacional.
Durante una rueda de prensa, la portavoz presidencial Karoline Leavitt afirmó que el presidente Donald Trump mantiene una disposición abierta a la diplomacia con La Habana y que ya se están desarrollando conversaciones de alto nivel. No obstante, evitó precisar el contenido, los canales o el alcance de dichos intercambios, alegando razones estratégicas y de seguridad diplomática.
Leavitt también instó al gobierno cubano a actuar con prudencia en sus pronunciamientos públicos, al señalar que la isla atraviesa una compleja coyuntura económica, social y energética. Según la funcionaria, este contexto coloca a Cuba en una posición particularmente vulnerable, por lo que cualquier paso en el plano diplomático debe manejarse con responsabilidad y mesura.

Desde La Habana, la respuesta ha sido clara: las autoridades cubanas reiteraron su disposición al diálogo, pero únicamente bajo condiciones de respeto mutuo, igualdad soberana y sin presiones externas. Además, insistieron en que no existe actualmente una mesa de negociación oficial ni un proceso formalmente establecido con Washington.
Este cruce de versiones ocurre en un escenario marcado por tensiones persistentes, agravadas por el endurecimiento de sanciones económicas, restricciones en el suministro energético y desacuerdos políticos históricos. En este contexto, cualquier señal de acercamiento despierta expectativas, pero también escepticismo, tanto dentro como fuera de la isla.
La comunidad internacional observa con atención estos movimientos, consciente de que un eventual deshielo en las relaciones entre Estados Unidos y Cuba podría tener impactos significativos no solo en el Caribe, sino en el equilibrio político regional. Por ahora, el diálogo parece transitar un terreno frágil, dominado por la cautela, la desconfianza y los cálculos estratégicos de ambas partes.







