En medio de las celebraciones navideñas, el activista social Fernando Palacios Blandón compartió un mensaje de solidaridad, humanidad dirigido a las personas migrantes, resaltando la importancia de la empatía y el compromiso colectivo ante una realidad que afecta a millones en el mundo.
Palacios, quien ha vivido la experiencia de migrar en dos ocasiones, recuerda que la migración no es un concepto abstracto ni una estadística, sino un proceso profundamente humano. “Migrar es dejar atrás lo conocido y aprender a caminar de nu
evo; es adaptarse, resistir y reconstruirse”, señaló, destacando que quienes migran enfrentan desafíos, silencios y aprendizajes que despiertan una conciencia sobre la importancia de la solidaridad y del acompañamiento.
El comunicador enfatizó que la migración es también una cuestión social que nos interpela a todos. Millones de personas se ven obligadas a desplazarse por la pobreza, la violencia, la desigualdad y la falta de oportunidades. En esta época del año, muchas enfrentan el hambre, la incertidumbre y la distancia de sus seres queridos, situaciones que requieren no solo apoyo, sino reconocimiento de su dignidad y aporte a las comunidades que las reciben.
“La Navidad nos recuerda valores universales: cuidado del otro, hospitalidad, compasión y esperanza”, expresó Palacios. “Las personas migrantes aportan trabajo, cultura, esfuerzo y humanidad. La migración construye, enriquece y transforma”, añadió.
El mensaje también constituye un llamado a organismos internacionales, Estados, sociedad civil y comunidades locales a trabajar de manera conjunta y sostenida. “La transformación social no nace del aislamiento, sino de la unión y de la corresponsabilidad”, afirmó.
Finalmente, Palacios Blandón envió un abrazo a todas las personas migrantes, destacando que la dignidad humana no tiene fronteras y que el derecho a una vida plena no debería depender del lugar de nacimiento. Con un mensaje de esperanza y acción, instó a que esta Navidad inspire a fortalecer los lazos comunitarios y convertir la solidaridad en acciones concretas.
“Que el amor y la justicia caminen juntos”, concluyó.







