El desafío de hacer periodismo bajo la amenaza del M23 en la República Democrática del Congo

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En la República Democrática del Congo, ejercer el periodismo se ha convertido en una tarea de alto riesgo. La provincia de Kivu Norte, una de las más afectadas por el conflicto armado, vive una situación crítica para la libertad de prensa. Con la presencia del grupo rebelde Movimiento 23 de Marzo (M23), respaldado por Ruanda, los periodistas deben elegir entre trabajar bajo el control de los rebeldes o abandonar sus funciones.

Simon Zuri, un periodista de 36 años (nombre ficticio por seguridad), dejó de asistir a las instalaciones de Radio Télévision Nationale Congolaise (RTNC-Goma) desde que el M23 lanzó una nueva ofensiva en la zona. “El M23 controla actualmente toda la ciudad de Goma; la población no tuvo más opción que aceptar la situación”, relata Zuri. Sin embargo, la incertidumbre y la censura han complicado aún más la labor informativa.

Censura y amenazas: una lucha por la verdad

Según Reporteros Sin Fronteras, la República Democrática del Congo es uno de los países más peligrosos para el ejercicio del periodismo. En su clasificación mundial, el país ocupa el puesto 123 de 177, debido a la falta de seguridad, la presión política y la influencia de grupos armados en los medios.

El M23 ha impuesto restricciones en la información que se difunde. “Nos piden que trabajemos con normalidad y que seamos neutrales, pero en la práctica, controlan lo que podemos decir”, explica Moussa Dunia, director de Radio la Vérité. Muchos periodistas han optado por el silencio o han abandonado la profesión ante el temor de represalias.

Por su parte, el Gobierno de la República Democrática del Congo también ha endurecido su postura. Constant Mutamba, ministro de Justicia, declaró públicamente que los periodistas que informen sobre las actividades del M23 o el ejército ruandés serán castigados con todo el rigor de la ley, incluyendo la pena de muerte.

La lucha por la información en medio del conflicto

Para los periodistas, obtener información confiable sobre el conflicto se ha vuelto prácticamente imposible. “La gente tiene miedo de hablar. Si un periodista es visto como colaborador de los rebeldes o del Gobierno, puede desaparecer”, cuenta un reportero de la emisora UPDECO FM de Kiwanja, quien pidió el anonimato.

Además, los constantes cortes de internet han dificultado la difusión de noticias. Chantal Kahashi, periodista independiente, lamenta la falta de acceso a información verificada. “Sin información, la población queda en la oscuridad y en la incertidumbre total”, afirma.

Según el profesor Freedom Onuoha, experto en conflictos de la Universidad de Nigeria en Nsukka, la manipulación de la información es una estrategia clave en la guerra. “Controlar la información permite a los grupos en conflicto moldear la narrativa a su favor y buscar el apoyo de la comunidad internacional”, explica.

Mientras la República Democrática del Congo sigue sumida en el conflicto, los periodistas que intentan contar la verdad enfrentan una disyuntiva: arriesgar sus vidas o abandonar la profesión. En medio de la censura, el miedo y la violencia, la información sigue siendo un campo de batalla crucial en la lucha por el control del país.

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