Guatemala: Abuelas de Sepur Zarco reclaman incumplimiento de sentencia

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Las abuelas de Sepur Zarco, en El Estor, Izabal, Guatemala, conmemoraron un año más desde la histórica sentencia de 2016 que condenó a dos militares por delitos de lesa humanidad. Sin embargo, las medidas de reparación ordenadas por el tribunal aún no se han cumplido debido a la falta de certeza jurídica sobre las tierras de la comunidad.

Recuerdo y resistencia

María Ba Caal y Candelaria Maas, dos de las mujeres que impulsaron el juicio, se reunieron en la comunidad junto a otras sobrevivientes y habitantes de aldeas cercanas. La conmemoración incluyó una caminata hasta el Sitio de la Memoria, donde yacen 112 osamentas de víctimas del Ejército de Guatemala.

Las abuelas, reconocidas por su lucha en busca de justicia, expresaron su frustración ante el incumplimiento de las 16 medidas de reparación dictadas por el Tribunal de Mayor Riesgo “A”. Entre ellas, la construcción de una escuela, un centro de salud tipo A y un instituto de educación diversificada.

“Han pasado años y no hemos visto lo que la ley ordenó. Mi tiempo se está acabando y no he visto nada formal”, lamentó doña María.

La lucha por la justicia

Sepur Zarco, una comunidad de 450 familias, ha sido testigo de las secuelas del conflicto armado interno. Durante los años 1982 y 1983, decenas de personas fueron sometidas a esclavitud y violencia sexual por parte del Ejército tras haber solicitado acceso a la tierra.

Las abuelas recuerdan el temor que sintieron al llevar su caso a los tribunales, pero aseguran que lo hicieron por la justicia y por las generaciones futuras. “No sabíamos si lo que estábamos buscando era nuestra propia muerte”, expresó doña Candelaria.

Obstáculos para el cumplimiento de la sentencia

Según Alejandrina Cano, directora de la Unión Nacional de Mujeres Guatemaltecas (UNAMG), el Estado no ha cumplido con las medidas de reparación porque la comunidad no tiene certeza jurídica sobre sus terrenos. Aunque se han implementado algunas acciones, como becas y una clínica móvil, estas no cumplen con lo establecido en la sentencia.

El caso de Sepur Zarco marcó un precedente en la historia de Guatemala y fue el primer juicio en el país sobre esclavitud sexual en el marco del conflicto armado. Sin embargo, las abuelas aún esperan que se haga justicia plena. Como ellas mismas afirman, su lucha sigue en pie: “Lo hicimos para reclamar justicia, justicia para las mujeres”.

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