En la última década, América Latina ha experimentado una desaceleración económica que ha dejado huella en el mercado laboral. Según un informe reciente de la CEPAL, entre 2013 y 2022 las economías de la región han registrado el menor crecimiento del número de ocupados desde 1950. Este fenómeno no solo refleja un descenso en la creación de empleos, sino que también destaca el preocupante aumento de la informalidad laboral. Aunque el bajo crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) explica parte de esta situación, hay grupos específicos que son más propensos a ingresar al empleo informal, y comprender estas dinámicas es esencial para diseñar políticas que fomenten la formalización del trabajo.
El estudio, realizado por la CEPAL, analiza cómo la probabilidad de informalidad laboral varía según las características socioeconómicas de las personas ocupadas en 14 países de la región. Los resultados muestran varios hallazgos clave:
- El nivel educativo marca la diferencia : A mayor nivel educativo, menor es la probabilidad de que una persona ocupe un empleo informal. La educación sigue siendo un factor crucial para acceder a trabajos formales y bien remunerados.
- Jóvenes y mayores son más vulnerables : La informalidad laboral afecta tanto a los jóvenes como a las personas mayores, aunque por razones distintas. Los jóvenes enfrentan barreras para acceder a empleos formales debido a la falta de experiencia laboral, mientras que los mayores suelen ser desplazados por la percepción de que son menos productivos.
- Las mujeres enfrentan más obstáculos : Las mujeres, especialmente aquellas con dependientes a su carga, tienen más probabilidades de estar en trabajos informales. Esto refleja la persistente desigualdad de género en el mercado laboral de la región.
- Las zonas rurales presentan mayores tasas de informalidad : Las personas que viven en áreas rurales tienen más responsabilidades de desempeñarse en el sector informal en comparación con quienes habitan en zonas urbanas, debido a la falta de acceso a trabajos formales y la escasa infraestructura laboral en estas regiones.
- Los migrantes están en mayor riesgo : Las personas migrantes enfrentan mayores dificultades para acceder a empleos formales, siendo más propensas a ocupar puestos informales que los nacionales de los países en los que residen.
Estos hallazgos subrayan que la informalidad laboral es un fenómeno complejo que depende de múltiples factores socioeconómicos. Para enfrentar esta situación, la CEPAL propone una serie de políticas integradas que no solo fomentan el crecimiento económico, sino que también favorecen la creación de empleos formales. Es crucial desarrollar políticas laborales y productivas que apoyen especialmente a los grupos más vulnerables, como los jóvenes, las mujeres, los migrantes y los habitantes de zonas rurales.
Además, el informe destaca la necesidad de incentivar a los pequeños productores y empresarios para que formalicen sus actividades. La creación de incentivos fiscales, la mejora de la capacitación laboral y el acceso a financiamiento son algunas de las estrategias que podrían ayudar a reducir las barreras para la formalización del empleo.
En conclusión, el empleo informal sigue siendo un desafío central en América Latina. La adopción de políticas laborales inclusivas y eficaces es esencial para lograr un desarrollo económico sostenible y equitativo, donde todos los grupos sociales puedan acceder a trabajos formales que garanticen seguridad y bienestar.







