La Casona: Un Faro de Cultura y Sostenibilidad en Territorio Indígena

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En el corazón del territorio indígena Coto Brus, Costa Rica, el Colegio Indígena La Casona se erige no solo como un centro educativo, sino como un baluarte de resistencia cultural y sostenibilidad ecológica. Bajo la dirección de Geiner Araya, este colegio enfrenta retos únicos en el ámbito económico, cultural, ambiental, siempre comprometidos con preservar la identidad y el entorno natural de su comunidad.

Pobreza Extrema: Una Realidad Persistente

Uno de los mayores desafíos que enfrenta la institución es la situación económica de sus estudiantes. Según Araya, el ingreso mensual promedio de una familia en La Casona es de tan solo 30 a 35 mil colones (aproximadamente 60 a 70 USD). Esta cifra refleja una realidad de pobreza extrema que limita las oportunidades de desarrollo para los estudiantes y sus familias. “La parte económica siempre va a ser una dificultad”, afirma Araya, quien señala que esta situación repercute profundamente en el crecimiento y bienestar de los hogares. A pesar de las limitaciones financieras, el colegio mantiene su enfoque en la educación y el desarrollo integral de los jóvenes indígenas.

Orgullo Cultural: Conservación de Tradiciones

La cultura es el alma del Colegio Indígena La Casona. Los estudiantes no solo aprenden sobre su herencia, sino que también viven y practican sus costumbres. La institución se dedica a mantener vivos los idiomas indígenas, las tradiciones artesanales y la vestimenta típica. “Ellos son muy orgullosos de su cultura”, destaca Araya. La identidad cultural es fundamental en este centro, y se promueve a través de actividades y programas que refuerzan la conexión de los jóvenes con sus raíces.

Educación Ambiental: Un Esfuerzo para Preservar la Naturaleza

La ecología es otra de las piedras angulares de la misión educativa en La Casona. Con el paso del tiempo, la conexión con el medio ambiente ha disminuido entre las nuevas generaciones, por lo que el colegio ha intensificado sus esfuerzos para inculcar una conciencia ambiental. En la asignatura de Educación Ambiental, los estudiantes participan en proyectos de reforestación cerca de fuentes de agua y márgenes de ríos. La institución también incentiva la plantación de árboles ornamentales y medicinales, preservando especies que están en riesgo de desaparecer en la región.

“Estamos incentivando a los jóvenes a sembrarlas, a tenerlas en su casa, en su finca, en su parcela”, señala el director, enfatizando el papel del colegio en la preservación del equilibrio ecológico.

Logros Ambientales: La Bandera Azul Agropecuaria

La Casona no solo educa, sino que también pone en práctica sus enseñanzas ecológicas. Recientemente, el colegio recibió la Bandera Azul Ecológica en la categoría Agropecuaria , un galardón que premia el esfuerzo por la conservación de los recursos naturales y la lucha contra el cambio climático.

Este logro representa un compromiso activo con la sostenibilidad y es un ejemplo para la comunidad sobre la importancia de gestionar el ambiente de forma responsable. Para Araya, la Bandera Azul no es solo un premio, sino una herramienta para trabajar de forma integral en la reducción de los impactos ambientales y en la adopción de prácticas sostenibles en la producción agropecuaria.

La Basura: Un Reto Comunitario

Aunque el colegio avanza en la concienciación ambiental, existen retos persistentes, como el manejo de residuos. El director Araya destaca que aún es difícil inculcar una cultura de reciclaje y disposición adecuada de la basura entre los miembros de la comunidad.

No obstante, con el respaldo del cacique local y mediante proyectos de sensibilización, el colegio trabaja en reforzar la educación en este ámbito, con la esperanza de inspirar un cambio en la mentalidad de las generaciones más jóvenes.

Una Institución que Inspira Cambio

El Colegio Indígena La Casona es un reflejo del compromiso con la identidad cultural y la sostenibilidad en el territorio indígena. A través de sus iniciativas, fomenta una conciencia profunda sobre la importancia de cuidar el ambiente y de valorar las tradiciones ancestrales.

“La parte ecológica y cultural va mucho de la mano”, comenta Araya, quien considera que proteger la naturaleza y honrar la identidad indígena son tareas inseparables para la comunidad.

En un mundo cada vez más globalizado, La Casona se esfuerza por garantizar que sus estudiantes no solo sean ciudadanos de Costa Rica, sino también guardianes de su cultura y de su entorno natural.

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