Cada cuatro días, un periodista pierde la vida en el cumplimiento de su trabajo. En la mayoría de estos casos, los responsables no enfrentan la justicia. Así lo revela el informe más reciente de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), publicado en el marco del Día Internacional para Poner Fin a la Impunidad de los Crímenes contra Periodistas, que denuncia una alarmante Tasa de impunidad global del 85% en los asesinatos de profesionales de la prensa desde 2006.
La directora general de la UNESCO, Audrey Azoulay, destacó que el papel de los periodistas en la búsqueda de la verdad y la transparencia es vital para la sociedad, pero estos crímenes permanecen en su mayoría sin resolver. «En 2022 y 2023, cada cuatro días un periodista fue asesinado simplemente por desempeñar su trabajo», declaró Azoulay, resaltando que en la gran mayoría de los casos nadie ha tenido que rendir cuentas. Ante esta preocupante realidad, la UNESCO hace un llamado a los Estados para que fortalezcan sus esfuerzos y mecanismos de protección a los comunicadores.
México, uno de los países más peligrosos
México sobresale como uno de los países más peligrosos para ejercer el periodismo. En 2022, 19 periodistas fueron asesinados en el país, situándose como el territorio con el mayor número de muertes de reporteros, seguido de Ucrania con 11 asesinatos en el mismo año. Aunque las causas varían, el informe detallado que muchos de los asesinatos están vinculados a la cobertura de temas delicados como la delincuencia organizada y la corrupción, así como a la documentación de manifestaciones públicas.
Palestina lidera las muertes de periodistas en 2023
En 2023, el Estado de Palestina fue el lugar con mayor cantidad de asesinatos de periodistas, contabilizando 24 muertes. El informe subraya que un porcentaje significativo de estos crímenes ocurre en zonas de conflicto, donde los periodistas enfrentan riesgos extremos. Casi la mitad de los 162 reporteros asesinados durante los años cubiertos por el informe se encontraban en territorios con conflictos armados activos. En estos entornos, el 86% de los asesinados eran periodistas locales que reportaban directamente desde sus comunidades, reflejando la exposición particular que enfrentan en su trabajo.
La violencia alcanza los hogares de los periodistas
El informe de la UNESCO pone en evidencia que los ataques contra periodistas no se limitan a las zonas de conflicto ni a los espacios públicos. Cada vez más, los reporteros son asesinados en sus propios hogares o en las cercanías de estos, poniendo en peligro no solo su vida, sino también la de sus familiares. Entre las víctimas más recientes están figuras como la periodista mexicana María Guadalupe Lourdes Maldonado López, asesinada en la frontera entre México y Estados Unidos, y Shireen Abu Akleh, reportera palestina fallecida durante un bombardeo en Cisjordania ocupada.
Violencia contra mujeres periodistas
El informe también arroja luz sobre la violencia dirigida específicamente contra mujeres periodistas. En 2022, diez reporteras fueron asesinadas, un número que representa un aumento significativo en comparación con años anteriores. Los periodistas enfrentan amenazas y violencia adicional derivada de su género, lo que complica aún más su trabajo en contextos de alta peligrosidad.
Exigencias de la UNESCO
Ante el incremento de ataques y la alarmante tasa de impunidad, la UNESCO reitera su llamado a los Estados miembros para que redoblen sus esfuerzos en la protección de los periodistas y el acceso a la justicia. La organización insiste en que la persecución y condena de los responsables es crucial no solo para proteger la integridad de los periodistas, sino también para garantizar el derecho de la sociedad a la información veraz y sin censura.
La violencia contra periodistas, especialmente en países donde se vive en conflicto o donde la criminalidad y la corrupción se entrelazan con el poder, representa una amenaza directa a la democracia y los derechos humanos. A menos que los gobiernos intensifiquen sus acciones contra esta impunidad, la vida de quienes informan sobre las realidades más duras del mundo seguirán en peligro, y con ella, el acceso de la sociedad a la verdad.







