En un movimiento significativo hacia el fomento del cuidado y la compasión en la fase final de la vida, los cantones de Oreamuno, Turrialba, San Rafael de Heredia, Curridabat y el distrito de Tucurrique han anunciado su decisión de unirse al proyecto de convertirse en Ciudades Compasivas. Esta iniciativa, que busca brindar atención integral a las personas en sus últimos días, a sus cuidadores, ha sido recibida con entusiasmo, se considera un paso crucial en el camino hacia la humanización de la atención médica y el fortalecimiento de los lazos comunitarios.
La provincia de Cartago marcó el inicio de esta travesía en octubre pasado al convertirse en la primera ciudad compasiva del país. Este hito no solo fue un logro local, sino que también posicionó a Costa Rica en la vanguardia mundial de la compasión y el cuidado al final de la vida. El proceso para obtener esta distinción no es trivial; implica un período de diagnóstico, capacitación, sensibilización e intervención, que se llevó a cabo durante 18 meses en el cantón central de Cartago. Ahora, con la incorporación de nuevos municipios interesados, se espera que este proceso se extienda hasta el 2026.
La sesión virtual celebrada el 20 de marzo fue un espacio clave donde representantes de diversas organizaciones, entidades y autoridades locales se reunieron para discutir los próximos pasos.
La Federación de Municipalidades de Cartago reiteró su apoyo a esta noble causa, respaldada por la Fundación Partir con Dignidad y Coopenae, con la asesoría de la fundación española New Health. Durante esta reunión, se destacó el enfoque integral del proyecto, la inclusión de programas que promueven la calidad de vida y la atención a pacientes en condición paliativa, alineados con la Política Nacional de Envejecimiento y Vejez.
La iniciativa de Ciudad Compasiva no solo aborda las necesidades médicas de los pacientes en la fase final de sus vidas, sino que también busca crear una comunidad unida por la vocación de cuidar. Con el envejecimiento de la población costarricense como un desafío creciente, donde los adultos mayores ya representan el 13% de la población, con cerca de 710,417 personas, y un 27% de ellos vive en condiciones de pobreza, este proyecto es más relevante que nunca . Busca dignificar los últimos días de vida de los ciudadanos, fortalecer los lazos comunitarios en torno al cuidado y la compasión.
En resumen, el movimiento hacia la creación de más Ciudades Compasivas en Costa Rica es un paso valiente hacia un modelo de atención médica más humano, sensible y comunitario. Con la colaboración de diversas entidades y el compromiso de los cantones interesados, el país avanza hacia un futuro donde la compasión y el cuidado sean los pilares fundamentales de la sociedad.







