Calamia, identificada como transmasculino no binario, superó la adversidad para convertirse en la primera ganadora de la categoría no binaria en la historia del maratón.
En un emocionante giro de eventos, Cal Calamia, una corredora no binaria, hizo historia al ganar la categoría no binaria en el Maratón de Nueva York, convirtiéndose en la tercera persona en lograrlo. Sin embargo, su camino hacia la victoria estuvo plagado de desafíos, destacando la necesidad de inclusión y comprensión en el mundo del atletismo.
Calamia, que se identifica como transmasculino no binario, enfrentó la posibilidad de no participar en el Maratón de Nueva York debido a la advertencia de la Agencia Antidopaje de Estados Unidos sobre el uso de testosterona. Este componente es parte crucial de su atención médica para la afirmación de género.
La lucha por su derecho a competir culminó con la obtención de una exención por uso terapéutico hasta 2032, permitiéndole participar y triunfar en la competición.
El camino de Calamia hacia la victoria no ha sido fácil. La atleta compartió su experiencia con Outsports, revelando los desafíos emocionales y físicos que enfrentó como atleta de la División I de la NCAA en la Universidad de St. San Francisco. Salir del armario como transmasculino no binario en 2018 marcó un punto de inflexión significativo en su vida, proporcionándole un sentido de identidad y libertad.
La cirugía «top» que Calamia se sometió al año siguiente fue un paso crucial hacia su autenticidad. Eliminando el tejido mamario, la atleta experimentó una liberación emocional que se tradujo en una conexión más profunda con su verdadero yo. Calamia expresó su euforia al poder correr libremente, sintiéndose auténtica y sin restricciones.
A pesar de los logros, Calamia ha enfrentado desafíos adicionales en el mundo del atletismo. La falta de divisiones no binarias previas la obligó a registrarse como hombre o mujer, lo cual fue una experiencia alienante. La atleta, sin embargo, se destaca al desafiar las limitaciones impuestas por la categorización tradicional de género en las carreras.
Zachary Harris, el primer ganador no binario en la historia del Maratón de Nueva York, comparó la obligación de identificarse como «hombre» o «mujer» con «pincharse con una aguja». Calamia, al igual que Harris, busca derribar las barreras preestablecidas y abogar por un futuro en el que la autenticidad y la identidad no necesiten permisos externos.
En su cuenta de Instagram, Calamia reflexionó sobre su experiencia: «Cada vez que me pongo un dorsal, me doy cuenta de lo mucho que ha cambiado desde la última vez. Me siento un poco más valiente, un poco más auténtica y un poco más preparada para defender un futuro en el que no necesitemos el permiso de nadie para ser quienes somos».
El gesto simbólico de Calamia al envolverse en la Bandera del Orgullo Transgénero en la línea de meta resalta su compromiso con la visibilidad y la inclusión de la comunidad no binaria en el mundo del deporte. Su victoria no solo es un logro personal, sino un paso significativo hacia la aceptación y reconocimiento de la diversidad de identidades de género en eventos deportivos de alto perfil.







