Roberto Samcam Ruiz/Mayor en Retiro
Durante la semana que ha finalizado, dos eventos han estallado en la cara de la dictadura, lo que debería ser motivo de preocupación, por lo que podría depararle en el futuro inmediato.
Primero, la eliminación de Nicaragua de la cuota de azúcar adicional que el mercado norteamericano asigna a varios países, dicha cuota es de poco más de 200 mil toneladas métricas y nuestro país formaba parte de los beneficiados con esta cuota adicional, lo que permitía ganancias aseguradas para los grandes grupos exportadores y por supuesto para el gobierno de Ortega por la vía impositiva a dichas empresas.
Este es un claro mensaje de la Administración Biden, que haciendo uso de la Ley RENACER, envía a los empresarios de sectores del Gran Capital que aun permanecen atados a Ortega y Murillo. Hay que recordar que Estados Unidos compró poco mas del 40 % del total de las exportaciones de azúcar del país el año pasado, un enorme beneficio bajo el amparo del Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica y República Dominicana, CAFTA, con el país del norte.
Segundo, el viernes recién pasado, el expresidente hondureño Juan Orlando Hernández, JOH, fue extraditado hacia los Estados Unidos, donde una Corte Federal le levantará cargos por tres delitos, los que incluyen el contrabando hacia territorio estadounidense de al menos 500 Toneladas de Cocaína y contrabando de armas. Por tales delitos, enfrentará tres cadenas perpetuas, una por cada delito.
Es evidente que esto pone en riesgo al régimen de los Ortega – Murillo, habida cuenta de sus vínculos de negocios con Hernández, luego de que el financiero de la familia, del partido y de las empresas de la sancionada ALBANISA, Francisco “Chico” López, se trasladó hacia el país hondureño, con el objetivo de evadir las sanciones norteamericanas. Juan Orlando Hernández es amplio conocedor de todas las redes del narcotráfico en Centroamérica, redes que incluyen a Venezuela, Colombia, Nicaragua y el Cartel de Sinaloa, habiendo convertido a su país en un “Narcoestado”, de acuerdo con los fiscales norteamericanos.
La suspensión de la cuota azucarera adicional para Nicaragua probablemente no afecte económicamente a los poderosos grupos económicos que exportan este Commodity, pero es un claro mensaje de lo que puede sobrevenir en el horizonte, si estos sectores del Gran Capital insisten en continuar aliados a Ortega. Lo de JOH tiene que poner en alerta al dictador nicaragüense, pues el hondureño era firme aliado de la administración anterior de los Estados Unidos y una vez que entregó el poder, en menos de tres meses fue extraditado y su futuro no es nada halagador. Al entendido por señas dice el dicho.







