Jesús Sánchez/Foto-Medios
Cubanos en Costa Rica celebran el 153 Aniversario de la Revolución que de 1868 recoge las mejores tradiciones patrióticas y las ansias de independencia de toda una nación, aunque esta celebración en Costa Rica sigue
acompañada de la lucha actual contra la dictadura castrista que se mantiene en el poder desde hace 62 años como una de las dictaduras más longevas de la historia.
Con un grito de libertad pidiendo que la comunidad internacional vea la decadente situación que viven los cubanos bajo represión y angustiantes limitaciones es lo que exigen los cubanos en diferentes partes del mundo, exigiendo la salida de la dictadura del poder.
Los cubanos también expresaron su rechazo a la sede diplomática cubana en Costa Rica, la cual según expresan no les representa porque la misma según afirman se ha vuelto una sede de inteligencia de agentes cubanos.
Los cubanos han venido haciendo plantones como estos en Costa Rica para expresar sus demandas, que tienen como objetivo aislar a la dictadura de toda actividad internacional para lograr una salida pacífica que permita un gobierno de transición que brinde la libertad del pueblo cubano.
Al terminar su protesta frente a su sede diplomática de su país, se dirigieron a barrio Los Ángeles, donde dejaron adornos florales al busto de Antonio Maceo por el 153 Aniversario del inicio de las guerras de independencia cubana.
Maceo quien es un héroe de la historia cubana, cuando Cuba buscaba la libertad a toda costa y por ello recién culminada la contienda de 1868, varios patriotas se lanzan en una nueva gesta por la libertad, conocida como la Guerra Chiquita, la que fracasó y no perduró mucho en el tiempo.
Su carrera militar con el Ejército Libertador Cubano comenzó cuando su padre, junto a él y varios de sus hermanos, se unieron al alzamiento de Carlos Manuel de Céspedes como soldados.
Maceo por su valentía en el combate, sus habilidades estratégicas y su ejemplar disciplina ascendió por toda la escala militar del Ejército Mambí, desde el grado de sargento, obtenido tras su primer combate, hasta el del Mayor General, este último demorado por demasiado tiempo, a causa del racismo todavía existente entre muchos civiles del gobierno de la República de Cuba en Armas. A su preclara inteligencia y virtudes personales unía un excepcional vigor físico, en una estatura de más de seis pies, lo que le permitió, junto a sus excepcionales cualidades como combatiente, resistir y sobrevivir a 26 heridas, sumando las de bala y de arma blanca. Su fortaleza y coraje excepcionales le valieron el sobrenombre de «Titán de Bronce», que ha quedado hasta el día de hoy como el apelativo preferido de los cubanos para nombrar al prócer.







