Nicaragüenses radicados en Costa Rica participaron este domingo, en una manifestación, frente a la sede de la embajada de su país en San José, para reclamar, con miras a las elecciones generales de noviembre en Nicaragua, lo que describieron como su derecho a elegir libremente.
Los opositores se aprestan, además, a formalizar el capítulo costarricense de un movimiento que apunta a internacionalizarse, explicó, a Informativo JBS, uno de los participantes en la actividad política.
Los manifestantes se ubicaron frente a la sede de la Embajada de Nicaragua. Aarón Farrach (izq.) participa en la actividad política / Foto-George Rodríguez
“La marcha de hoy es un ejercicio ciudadano, de todos los nicaragüenses en el exterior, para reclamar un derecho que es inalienable –tanto en la Carta Magna, la Constitución Política de Nicaragua, como en los derechos humanos universales-, que es el derecho a elegir y ser electos libremente”, expresó.
“Obviamente que sabemos que el proceso electoral que vive Nicaragua, es un proceso viciado, es un proceso lleno de contrariedades”, agregó.
“Sabemos de que todos los magistrados que están en los cargos públicos, en Nicaragua, ya tienen su período vencido y se ha hecho -a través de la Corte Suprema de Justicia, con sentencias anticonstitucionales-, prolongarle el tiempo de vida a esos magistrados, tanto a la policía como al ejército”, afirmó.
“O sea, Nicaragua, ahorita, está secuestrada por la familia Ortega Murillo”, planteó, en alusión al presidente de ese país, Daniel Ortega, y a la primera dama, Rosario Murillo.
“Ya, esto pasó de ser una perspectiva de dictadura, a una dictadura impuesta”, dijo Farrach, un ex dirigente estudiantil opositor.
“Desgraciadamente, todas las personas que están acá, sabemos que están aquí por el detrimento, en la comunidad de Nicaragua, sobre todo ahora que los Estados Unidos promovieron –un par de senadores, en la Cámara Baja- la iniciativa de Nicaragua Act, que viene en detrimento al financiamiento internacional para proyectos de construcción, proyectos al presupuesto de Nicaragua”, indicó.
Farrach aludió así a la Nicaragua Investement Conditionality Act (Ley de Condicionalidad de la Inversión en Nicaragua, NICA), aprobada el 21 de este mes por la Cámara de Representantes de Estados Unidos.
El texto –recibido un día después, en el Senado, y referido a la Comisión de Relaciones Exteriores- indica, en su introducción, que se trata de “una Ley para oponerse a préstamos, en instituciones financieras internacionales, para el Gobierno de Nicaragua, que no sean para atender necesidades humanas básicas o para promover la democracia”.
Esto, “a menos que el Gobierno de Nicaragua dé pasos efectivos para llevar a cabo elecciones libres, justas, y transparentes, y para otros propósitos”, aclara, el preoyecto der ley, impulsado por los legisladores Ileana Ros-Lehtinen (republicana) y Albio Sires (demócrata) –ambos de origen cubano-, informaron agencias noticiosas internacionales
Ello, hasta que esa nación centroamericana implemente medidas para la realización de elecciones libres, según lo planteado en el texto norteamericano.
Los créditos de esas entidades, a Nicaragua se ubican, en promedio anual, en algo más de 200 millones de dólares.
La idea consiste en “impedir que Ortega acceda a fondos internacionales hasta que adopte reformas que promuevan la democracia, fortalezcan el imperio de la ley, el respeto de los derechos humanos, y se celebren elecciones libres, justas y transparentes supervisadas por observadores electorales”, indicó Ros-Lehtinen, al explicar el proyecto de ley.
En opinión de Sires, “Estados Unidos debe mantenerse firme frente a Ortega mientras éste se esfuerce por sofocar el proceso democrático e intente crear una dinastía Ortega”.
De acuerdo conversiones periodísticas originadas en Managua, esa iniciativa ha generado preocupación en diversos sectores nicaragüenses –incluida la oposición, en este caso, responsabilizando al presidente por la acción parlamentaria estadounidense-.
Un día después de la aprobación en la Cámara de Representantes, el gobierno de Nicaragua calificó la iniciativa como injerencista y violatoria del derecho internacional.
“En Nicaragua continuamos y seguimos profundizando la paz, estabilidad, gobernabilidad y avance, a través de propuestas inéditas” en los campos social y económico, incluida iniciativas de combate a la pobreza, declaró la administración de Ortega.
Sin embargo, dirigentes de la oposición expresaron opiniones en el sentido de que la responsabilidad de lo ocurrido en el congreso estadounidense es de Ortega.
Según el Movimiento de Renovación Sandinista (MRS) –disidente del nuevamente gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN)-, Ortega es responsable de “llevar a Nicaragua por el peor de los caminos”, ubicando al país en una situación de aislamiento internacional.
En similar sentido, la líder opositora Violeta Granera aseguró que la acción legislativa estadounidense “es el resultado del desgobierno en el que ha incurrido Ortega, que ha venido construyendo una dictadura, irrespetando los derechos humanos”, aseguró.
En coincidencia con esos planteamientos, Farrach aseguró que “esto va a empeorar la situación que está viviendo el país”, y que ello se deberá a “la posición, de Ortega, de continuar en el poder, de no respetar los derechos políticos y civiles”.
“A como su partido (el FSLN) proclama tener 60 por ciento, por qué no piden observación electoral?”, agregó.
“Obviamente, sabemos que, cuando un partido tiene todas las de ganar, no tiene ningún problema en que hayan observaciones internacionales, no tiene ningún problema en que se haga un proceso totalmente transparente, porque tiene los votos suficientes del pueblo”, afirmó.
“Lo que pasa es que, en Nicaragua, hay un silencio de la gente, porque la gente ya sabe que pasó por un proceso revolucionario, en el ’80, no quiere más muertos”, agregó, en alusión al gobierno revolucionario (1979-1990), encabezado por el FSLN, administración que enfrentó al movimiento armado que, con financiamiento estadounidense, intentó, infructuosamente, derrocarlo.
“Pero sabemos que, en las urnas, la situación es diferente”, indicó Farrach, quien afirmó que, “obviamente, con las condiciones que hay en Nicaragua, tristemente, no tienen ninguna garantía para llegar a aspirar a que el sistema político cambie de esa forma”.
“Entonces, el cantar de los nicaragüenses, ahora, es el no voto, y la anulación de las elecciones del 2016-2017”, dijo.
Respecto a la manifestación frente a la sede diplomática nicaragüense, Farrach indicó que, “posterior a esto, se pretenden hacer una serie de actividades, convocarse una conferencia de prensa, instituyendo el movimiento en Costa Rica, porque este movimiento se pretende internacionalizar”.
Al indicar países donde la iniciati8va opositora estría en marcha, dijo que “creo que en Italia, en Islas Caimán –donde hay una ministra de un gobierno anterior en Nicaragua, también formó un movimiento-”.
“Lo que queremos hacer es recopilar todos los capítulos de movimientos -tanto en Estados Unidos, Guatemala, Honduras, El Salvador, Islas Caimán, Madrid, Italia-“, de modo que “podamos hacer actividades conjuntas, a nivel internacional, simultáneamente, para denunciar al gobierno, a nivel internacional”, agregó.
“Ya, las vías nacionales (nicaragüenses) no son suficientes”, por lo que “hay que pasar al plano internacional para que pueda haber una pronta actitud de rechazo a lo que está viviendo el pueblo de Nicaragua”, subrayó.
“Sabemos de que todos los países que, verdaderamente, son demócratas, no estarían de acuerdo con que, en el país, se quebrante la Constitución Política, y le pasen por encima a los derechos ciudadanos –civiles y políticos-“, afirmó.
“Entonces, nosotros pretendemos hacer una serie de actividades, entre el mes de octubre y noviembre”, dijo, a continuación.
“Y, posiblemente, una parte del movimiento pueda viajar a Nicaragua, para tener presencia días antes o días después de las elecciones en Nicaragua, para ver qué acciones se pueden hacer junto con la oposición que está en Nicaragua, y los movimientos sociales que están en Nicaragua”, informó.
Farrach agregó, sin mencionar una cifra, que “habemos personas independientes que estamos apoyando esta iniciativa, pero es una organización que está en proceso de constitución, está creciendo”, e indicó que “fue idea de un nicaragüense acá, en Costa Rica”, a quien no identificó.
“Nosotros lo estamos apoyando como exiliados del gobierno de Ortega, y, poco a poco, va creciendo”, aseguró Farrach, quien señaló que, probablemente, “para octubre, vamos a oficializar el movimiento, como tal (…) acá, en Costa Rica, por lo menos el capítulo Costa Rica”.