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VIH – SIDA: Vivir de espaldas al tratamiento

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Imagen tomada / miradasencontradas

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Fuente / miradasencontradas

Olvido, temor a los efectos secundarios y a los cambios estéticos que provocan los medicamentos en el cuerpo son algunas de las razones más citadas para el abandono del tratamiento antirretroviral entre personas con VIH/sida en Cuba, aseveran investigaciones.

Aunque no se sabe cuál de estas causas animó a Yamilé Ramos a interrumpir sistemáticamente su terapia, decisión que le costó la vida de manera prematura, contó a SEMlac la doctora Betsy Benítez Fuentes, jefa del Departamento Provincial de Prevención de las Infecciones de Transmisión Sexual (ITS)/ VIH/sida en la provincia de Matanzas, distante apenas 100 kilómetros de La Habana.

“Esta paciente, de unos 40 años, ingresó varias veces en los primeros meses de 2013, con crisis severas causadas por la combinación de enfermedades oportunistas asociadas al sida. Finalmente falleció, algo que sus médicos ya esperaban, pues arrastraba un historial de abandonos sucesivos de la terapia”, detalló Benítez.

Ramos, sin embargo, nunca se contó entre las personas que en ese territorio del occidente cubano han decidido formalmente no seguir el tratamiento, o lo han abandonado definitivamente.

“En Matanzas hoy tenemos nueve personas totalmente fuera de tratamiento por voluntad propia, pero hay otros casos que no tienen buena adherencia a la terapia antirretroviral”, explicó Benítez

La llamada adherencia al tratamiento, según especialistas, implica la ingestión de los medicamentos durante toda la vida, en las dosis y horarios exactos y siguiendo, además, recomendaciones dietéticas específicas que se complementan con chequeos médicos periódicos.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), los beneficios clínicos y preventivos del tratamiento antirretroviral “son enormes”; e incluso su seguimiento ayuda a bajar los costos globales del sida.

Desde 2010, este tratamiento “ha reducido las muertes anuales en 20 por ciento en comparación con el 2005 y ha permitido ganar más de 14 millones de años de vida desde 1996″, confirma el folleto “Un vistazo al tratamiento 2.0″, publicado en 2012 por la OMS y el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/sida (ONUSIDA).

“En países con cobertura antirretroviral alta, la tasa de mortalidad anual relativa al sida ha disminuido más de 50 por ciento en los países de ingresos medianos y bajos, además de que se han registrado reducciones notables en la incidencia de la tuberculosis y otras infecciones oportunistas”, agrega el documento.

El llamado Tratamiento 2.0 es una iniciativa de la OMS y ONUSIDA, que “ayudará a los países a alcanzar y mantener el acceso universal al tratamiento y maximizar los beneficios”, según el citado texto.

“Seguir correctamente el tratamiento no cura la enfermedad, pero permite que la persona viva más tiempo y disminuye las nuevas infecciones, porque una persona seropositiva con menor carga viral, tiene menos posibilidades de infectar a otras”, precisó Benítez.

Contradicciones

Más de 8.000 personas se encuentran en Cuba bajo terapia antirretroviral desde 2007 y cerca del 90 por ciento de quienes reciben tratamiento había sobrevivido al cierre de 2012, declaró Hector Díaz, especialista del Laboratorio de Investigaciones del sida (Lisida), en una conferencia durante el XXIII Congreso Centroamericano y el Caribe de Medicina Interna, celebrado en La Habana, entre el 13 y el 16 de mayo.

Según Díaz, aun cuando cada año en el país se diagnostican nuevos casos, la epidemia mantiene una baja prevalencia, de 0,19 por ciento, la menor de América Latina y el Caribe.

Cada año se diagnostican poco más de 1.500 casos, de los cuales alrededor del 80 por ciento tienen entre 15 y 49 años, ocho de cada 10 son hombres y de ellos, nueve de cada diez son hombres que tienen sexo con otros hombres (HSH), aseguró este noviembre al periódico Granma la doctora María Isela Lantero, jefa del Departamento de ITS/VIH/sida del Ministerio de Salud Pública.

En general, entre 1986 y octubre de 2012 se diagnosticaron en Cuba 17.224 personas con sida y 80 por ciento de ellas sigue aún con vida.

La cifra coincide con los resultados de la Encuesta a personas con VIH/sida, desarrollada en 2011 por el Centro de Estudios de Población y Desarrollo (CEPDE), de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI), publicada el año pasado.

Titulado “Una herramienta para la acción”, el estudio reveló que entre las 6.238 personas con VIH entrevistadas en el país (4.593 hombres y 1.645 mujeres), 10,5 por ciento había sido diagnosticada en el último año; 36,2 por ciento llevaba entre uno y cuatro años de diagnóstico; alrededor de 49 por ciento, entre 5 y 15 años; y 3,5 por ciento se había infectado hace más de 15 años.

Sin embargo, la encuesta también reveló que en 2011 ocurrió “un ligero deterioro del indicador de adherencia al tratamiento, ya que disminuyó respecto al 2009 en casi 3 puntos porcentuales (90,9% versus 93,7%)” de las personas con tratamiento indicado, sin diferencias entre sexos.

Entre los motivos más frecuentes se encontró la aparición de reacciones adversas, el olvido, sentirse bien de salud y no querer tomar los medicamentos, asevera el informe de resultados de la encuesta.

La primera causa de muerte en pacientes con sida en Cuba está “muy relacionada con la mala adherencia al tratamiento”, confirmó al semanario Trabajadores, la doctora Niurka Rocha Fraga, del departamento provincial de atención al VIH/sida en la capital.

Según esta médica, no tomar los medicamentos deteriora más el sistema inmunológico de los pacientes, provoca complicaciones con enfermedades oportunistas y, finalmente, el fallecimiento.

Apuesta por la vida

Para el también matancero Omar Milián, “el tratamiento alarga la vida y mantiene la infección bajo control; decidir si lo sigues o no es escoger si vives o te mueres”, precisó a SEMlac.

Milián lleva 18 años con VIH y confiesa que la enfermedad le cambió la vida. “Cuando me confirmaron el diagnóstico, salí caminando por la calle Milanés, al centro de la ciudad, y no escuchaba ni los carros. Me fumé cerca de seis cigarros en unas pocas cuadras”, recordó.

Luego de varios años viviendo en el Sanatorio -institución de salud donde por mucho tiempo se internó en la isla a seropositivos al VIH-, se integró en 1997 al Grupo de Prevención del virus y, desde entonces, ha trabajado en la prevención de la enfermedad.

“Desde 1999 coordino en Matanzas la línea de apoyo a personas con VIH y hace cuatro años soy el representante de Cuba para América Latina y el Caribe de las personas con sida”, explicó.

“Respecto al tratamiento, lo importante es que la persona tenga la información de lo que va a asumir y cómo lo hará. En eso, los medios de comunicación son imprescindibles. Hay que promover el uso del condón, pero también explicar qué es la carga viral, cómo actúan los tratamientos”, explicó Milián.

Para Benítez, en el caso cubano también influye que muchas personas se han adaptado a que la salud es responsabilidad de médicos y hospitales, y no abunda una cultura del autocuidado.

“En otros países las personas pagan el tratamiento y no es barato, por tanto, lo cuidan, pues si no lo siguen pierden, además de vida, dinero”, aseveró.

Para Milián, “la adherencia tiene que ver con la persona, con sus deseos de vivir, con el apoyo familiar que reciba, con la responsabilidad y la madurez. A mí me uede faltar cualquier cosa, pero no mis medicamentos”, aseguró.

 

 

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