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UE y Estados Unidos a Ortega: “te queda una puerta de salida, queremos una negociación, queremos que salgás”

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George Rodríguez / Foto – Jesús Sánchez

Dos hechos registrados al final de enero, en Nicaragua, indican que tanto la Unión Europea (UE) como Estados Unidos mantienen vigente la opción de solución pacífica a la violenta crisis sociopolítica que hace más de nueve meses golpea a Nicaragua, indicó hoy el mayor retirado y analista político nicaragüense Roberto Samcam.

Las visitas, respectivamente, de una delegación del Parlamento Europeo –de 23 al 26 de enero- y de dos altos funcionarios del Departamento de Estado norteamericano –los días 23 y 24 de enero-, señaló, en diálogo con Informativo JBS.

En el primer caso, la llegada del grupo de 11 parlamentarios europeos –tras la inicial negativa gubernamental a ello-, marcó la adopción de una actitud considerablemente más flexible que la expulsión –un mes antes- de dos equipos de trabajo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en el terreno –el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (Giei) y el Mecanismo Especial de Seguimiento de Nicaragua (Meseni)-, precisó.

La notoria flexibilidad quedó en evidencia cuando –contrariamente a lo ocurrido en el caso de la CIDH y sus dos grupos de trabajo- los parlamentarios europeos obtuvieron autorización para visitar un centro de detención, y dialogar con presos políticos, señaló, además.

En opinión de Samcam, este hecho fue particularmente sorprendente, ya que la visita se cumplió a la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ) –popularmente conocida como El Chipote-, instalación de reclusión donde, según relatos de víctimas y familiares, así como de organizaciones de derechos humanos, las condiciones de encarcelamiento son infrahumanas, lo que incluye tortura desde apremio psicológico hasta violación sexual –lo mismo de mujeres que de hombres-.

Coincidiendo parcialmente en el tiempo, Michael McKinley, asesor principal del secretario de Estado, Mike Pompeo, y Julie Chung, subsecretaria principal de la Oficina del Hemisferio Occidental- cumplieron una agenda que también incluyó reuniones con dirigentes locales lo mismo que con Ortega, indicó, asimismo.

De acuerdo con el análisis de Samcam, la flexibilidad gubernamental respondió al hecho de que los dos grupos de interlocutores representaron una señal de posible inicio de solución a la dramática situación nicaragüense: la salida de Ortega y su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo, no solamente del poder sino del país.

En el caso de los parlamentarios de la UE, el rápido cambio de actitud gubernamental obedeció a lo que describió como el doble discurso que el mandatario mantiene.

“Hay que entender, y leer entre líneas, la situación de Ortega: él tiene doble discurso”, consistente en “un discurso dirigido hacia la gleba (el sector popular) que lo sigue, hacia su frente interno, podríamos decir –policía, paramilitares, ejército, y los funcionarios, miembros del partido, y algunos trabajadores del Estado que son fanáticos-, y tiene que tener otro discurso para afuera”, expresó.

La inicial negativa a la visita del grupo europeo, obedeció al primer discurso, y la inmediata aceptación se enmarcó en el segundo, basado sobre una evaluación del contexto político en que se encuentra, agregó.

En la segunda instancia, “reacciona, recapacita, porque la única puerta de salida que tiene, Ortega, es hacia Europa”, explicó Samcam, y precisó que, al mandatario y sus allegados más inmediatos, “les está quedando un espacio muy reducido –pero espacio, al fin- que pueden utilizarlo, en cualquier momento”.

El analista subrayó que integrantes de la actual dirigencia del gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) –cuyo presidente es Ortega- son inversionistas en Europa.

“En España, la cúpula partidaria (…) del orteguismo, tiene enormes inversiones –plata, empresas, propiedades-, es decir, en Madrid, tienen casa una cantidad de gente de la cúpula orteguista, entonces, no van a cerrar esa puerta, la dejan abierta, porque es la única”, planteó.

A diferencia de McKinley y Chung -respecto a cuya visita no se conoció más información que un escueto comunicado de la Embajada de Estados Unidos en Nicaragua-, los parlamentarios de la UE convocaron, al cierre de su visita, a conferencia de prensa, durante la cual, además de formula severas críticas al gobierno de Ortega, plantearon, entre otros temas, la necesidad de restablecer el interrumpido diálogo nacional con miras a superar la violenta crisis sociopolítica que golpea, hace más de nueve meses, al país centroamericano.

Y establecieron tres condiciones básicas para el reinicio de las conversaciones: libertad provisional para algunos presos políticos, cese de acoso a los líderes de la sociedad civil, y regreso del Giei y del Meseni.

Al respecto, Samcam señaló que “ese es el mensaje que lleva la delegación de los eurodiputados: una negociación en la cual ellos dejaron muy claro los tres puntos que están solicitando, pero, además, le dejan abierta esa puerta, a Ortega”.

El analista destacó el sorprendente acceso, de los parlamentarios, a El Chipote, y el hecho de que no solamente dialogaron con varios detenidos –lo mismo mujeres que hombres-, intercambios que grabaron y luego difundieron en redes sociales.

Ello, sumado al encuentro de la delegación europea, lo mismo que de los dos altos funcionarios estadounidenses, con Ortega, conduce a pensar que, respectivamente, los emisarios plantearon, al presidente, una opción para facilitar la solución a la crisis, reflexionó Samcam.

“Creo que ambos –Unión Europea y los Estados Unidos-, a través de estos dos intermediarios, llevaron un mensaje claro, a Daniel Ortega: ‘te queda una puerta de salida, queremos una negociación, queremos que salgás, hay que ver las condiciones, hay que reabrir, nuevamente, un diálogo’”, expresó.

La crisis estallada el 8 de abril en Nicaragua presenta, hasta ahora, saldo de centenares de víctimas fatales, miles de detenidos, heridos, y desaparecidos, daño masivo a la economía nacional, y emigración de decenas de miles de personas –principalmente a la vecina Costa Rica, donde más de veinte mil nicaragüenses han solicitado refugio-.

Toda expresión opositora, incluidas las multitudinarias manifestaciones –ahora formalmente prohibidas- que han tenido lugar en apoyo a la exigencia de que Ortega y Murillo renuncien, ha sido reprimida por agentes policiales –principalmente antidisturbios- y grupos progubernamentales armados.

La represión se lleva a cabo tanto masivamente, contra manifestaciones callejeras y otras actividades públicas, como selectivamente, con detenciones y ajusticiamientos de opositores quienes son blanco de búsqueda individual, más recientemente con enfoque particular en periodistas y medios de comunicación independientes lo mismo que en activistas y organizaciones de derechos humanos.

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