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Obispos nicaragüenses: mediar, sí, pero no por años

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George Rodriguez

La Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN) está dispuesta a mediar en el diálogo al que está convocando el gobierno de ese país, pero advierte que no lo hará más allá de un mes.

Los obispos tienen trabajo que hacer, además de que la confrontación estallada violentamente hace casi dos semanas requiere urgente solución, de modo que no se puede pensar en un proceso que insuma años, según lo planteado por la cúpula católica nicaragüense.

Los resultados que vaya produciendo el diálogo -cuya agenda temática no se ha definido, como tampoco se ha determinado la totalidad de sus participantes ni la fecha de inicio-, serán informados puntual y claramente a la población, por tratarse de conversaciones que, por su trascendencia, deben desarrollarse sin ocultamientos, de acuerdo con la posición de los máximos jerarcas del CEN.

Por su parte, el presidente nicaragüense, Daniel Ortega, manifiesta apoyo al diálogo, vocación de paz y fe en la fortaleza de Dios para lograr la paz.

Entretanto, la organización internacional defensora de los derechos humanos Human Rights Watch (Observatorio de Derechos Humanos, HRW), ha planteado la necesidad de que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) visite Nicaragua, para verificar, en el terreno, lo ocurrido durante los días en que la violencia que rodeó a las manifestaciones opositoras cobró decenas de vidas y generó heridos y detenidos.

La violencia ha cedido –aunque no desaparecido del todo-, y una masiva marcha organizada por el CEN, recorrió el 28 de abril, desde diferentes puntos de Managua, algunas de las principales vías capitalinas, con participación de personas llegadas desde ciudades y comunidades en el interior del país, para converger frente a la Catedral Metropolitana.

La marcha, y considerada, por sus organizadores, como una peregrinación por la paz y la justicia, se desarrolló sin incidentes, y culminó en una misa oficiada por Brenes, acompañado por los otros obispos.

La misa fue el marco para anunciar la decisión, de los 11 integrantes de la CEN, de acompañar el diálogo convocado por el gobierno, y para aclarar las expectativas de la cúpula católica sobre ese foro.

“En este ambiente de oración y serenidad, quiero anunciarles, que los obispos de la Conferencia Episcopal el martes pasado (24 de abril), al decir que, sí, acompañaríamos el diálogo como mediadores y testigos, expresaron que, al mes de instaurado éste, haríamos un alto para valorar la voluntad, la implementación y cumplimiento serio y real de los acuerdos a los que hayan llegado las partes”, señaló Brenes, en la explanada de la catedral, ante los miles de manifestantes.

Sin embargo, el cardenal advirtió, de inmediato: “si los obispos de la Conferencia Episcopal evaluamos que no se están dando estos pasos, informaríamos al pueblo de Dios, a quienes acompañamos, y les diríamos, que así no podemos seguir y que no se pudo”.

Brenes subrayó, respecto a la marcha, que “Hemos peregrinado en este singular momento de nuestra historia patria como un solo pueblo, hermanados en la fe en el Señor Jesús (…) un solo pueblo peregrino, hermanado en el anhelo de justicia, paz, libertad y reconciliación, hasta este templo madre de la Catedral de Managua”.

La participación en la caminata se cumplió “para consagrar nuestras vidas y patria al inmaculado corazón de la santísima Virgen María, madre de Dios y madre de la Iglesia; madre como las que han perdido a sus hijos, esposos y diversos miembros de su familia” durante la violencia registrada en la capital y  otros puntos del país.

Brenes exhortó, a los peregrinos, a “que seamos constructores de la paz, que cada uno aporte su grano de trigo a este camino de diálogo que pasa por el respeto a la justicia, la verdad, la libertad y el perdón”.

Al reflexionar en ese sentido, el arzobispo advirtió que, “en una sociedad dividida, nunca hay progreso y solo hay vencidos y perdedores: los que han perdido la capacidad de soñar, amar, perdonar y avanzar; los que han perdido la humanidad y han sucumbido a la venganza, la violencia, la confrontación y la lógica del mal”.

Dos días después, al sorpresivamente hacerse presente en una también multitudinaria marcha organizada por el gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) en Managua, Ortega aseguró, respecto a su administración y al diálogo, que “Estamos totalmente comprometidos en cualquier circunstancia que se presente, aún en las más difíciles circunstancias que se puedan presentar”.

El mandatario advirtió, además, respecto a la actitud de algunos sectores –a los que no identificó- “que están boicoteando el diálogo”, mientras sus simpatizantes coreaban reiteradamente consignas tales como “Por la paz y el diálogo, todos con Daniel!”, y “El pueblo, unido, jamás será vencido!”.

Además de solicitar un minuto de silencio en homenaje a las víctimas fatales de la violencia, y de expresar solidaridad a las familias afectadas, Ortega solicitó, a la multitud, levantar una mano, en señal de paz, y expresó: “No a la muerte! No a la destrucción! No a la violencia! No a la barbarie! Sí a la vida! Sí al diálogo! Sí al trabajo! Sí a la paz! Y, levantando la mano, pidamos fortaleza a Dios”.

Y haciéndose eco de una de las consignas coreadas ese día, el mandatario exclamó: “Aquí no se rinde nadie!”

Entretanto, nuevas manifestaciones opositoras se realizan en lugares tales como Estelí, Monimbó, Niquinohomo, agregando, a los temas de protesta, el rechazo a la Comisión de la Verdad, establecida por la Asamblea Nacional (parlamento unicameral) para informar, en plazo de tres meses, sobre los hechos de violencia registrados en abril.

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