Sign in / Join

Nicaragua – de país más seguro a desobediencia social bajo fuego

Share:

Jesús Sánchez

Un país en crecimiento económico de 4,9 %, tercero a nivel centroamericano según estudios del CEPAL y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) uno de los más inclusivos de la región.

Nuevo atractivo turístico y de  inversión  extranjera, aunque no lo crea hablamos de Nicaragua.

País que desde el 18 de abril se ha convertido en un campo de batalla entre los opositores al gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo,  generadores de represión para quienes opinan diferentes.

Un panorama no esperado para un dictador como lo llaman sus opositores y un pueblo dividido entre temor y  seguidores de Ortega.

Desde que dieron inicio las protesta encabezadas por los universitarios, debido a una serie de factores que fueron sumando inconformidad entre la población dio inicio al detonante de lo que ahora vive Nicaragua.

Todo pareciera que el pueblo le cobra a Daniel los errores cometidos años atrás, hoy por hoy pareciera que Nicaragua ha hecho un retroceso y un pueblo sesgado en su libertad de expresión y sufrido por desastres de la naturaleza, pareciera que vuelve al pasado.

Centenares de heridos, desaparecidos y un número aún sin acertar de muertos,  es lo que Nicaragua ofrece ahora a quienes la vean como destino turístico, con cárceles saturadas de protestantes de un pueblo enardecido.

Una comisión de Derechos Humanos (CIDH) así como la OEA han dejado un sin sabor entre la población Nicaragüense que no conforme ha llamado camaleón a Luis Almagro Secretario general de la OEA, por considerarlo cómplice del derramamiento de sangre que sufre ese país del norte.

A  45 días de haber iniciado las protestas en Nicaragua  el dialogo entre ambas partes, sociedad civil y la conferencia Episcopal pareciera un libro sin pie ni cabeza, mientras en las calles continúan los bloqueos, saqueos a comercios y robos a comerciantes por parte de la delincuencia común y pandillas que aprovechan mezclarse  por la situación actual para destruir el esfuerzo de años y  futuro de sus familias,  entre  el fuego cruzado de la policía represiva y un pueblo armado de piedras y morteros.

La pregunta que surge entre  los nicaragüenses, es seguir la continuidad de la familia Ortega Murillo ó aventurarse a un cambio  de  quienes piden romper con los años de dictadura, a la suerte del surgimiento de un gobernante incierto para un pueblo víctima de la corrupción, pobreza y desastres, que aún sigue sin lograr formar mejores líderes para gobernar.

 

Deja una respuesta