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Muere un buzo en el rescate de los niños atrapados en una cueva de Tailandia

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Fuente/ ABC

Muere un buzo en el rescate de los niños atrapados en una cueva de Tailandia
Retirado de la Marina a sus 38 años, se había ofrecido voluntario y falleció en una inmersión cuando llevaba oxígeno al grupo dentro de la inundada caverna
Pablo M. Díez

El complicado rescate de los doce niños atrapados con su entrenador de fútbol en una cueva de Tailandia ya se ha cobrado su primera tragedia. Durante la madrugada de este viernes, ha muerto uno de los buzos que participan en el salvamento.

 Según ha explicado el vicegobernador de la provincia de Chiang Rai, Passakom Boonyaluck, el buzo, de 38 años, era un miembro retirado de la Marina que se había ofrecido voluntario para ayudar en el rescate. De madrugada, cuando llevaba bombonas de oxígeno al grupo atrapado a cuatro kilómetros de la entrada a la caverna, se quedó sin aire durante una inmersión en su regreso y perdió la conciencia.

 Como algunas grutas han quedado inundadas por las lluvias del monzón, la única manera de llegar a los niños es buceando. Esa es también la única forma de salir que tendrán los muchachos, que tienen entre 11 y 16 años y ya están aprendiendo a bucear para abandonar la caverna antes de que las nuevas lluvias del monzón traigan más inundaciones. Pero se trata de una operación de alto riesgo. Además, el tiempo corre en contra porque a los niños solo les queda un quince por ciento de oxígeno en la cueva, según ha explicado uno de los militares del dispositivo a los periodistas en la boca de la cueva. Para que puedan respirar, se está construyendo una tubería que les lleve oxígeno, lo que también resulta muy complejo porque hay que atravesar grutas angostas que han quedado anegadas.

 Mientras tanto, todo el mundo mira al cielo rezando para que no llueva. Con el monzón recién empezado, las nuevas lluvias previstas para estos días pueden inundar otra vez la cueva, echando al traste el drenado de las últimas jornadas. Antes de que eso ocurra, el equipo de rescate quiere reducir al máximo el nivel del agua para sacar a los niños teniendo que bucear lo menos posible. En un recorrido de cuatro kilómetros hasta la entrada a la caverna, donde algunos tramos han quedado inundados y hay una peligrosa gruta en forma de U, será difícil que los chicos no entren en pánico por su corta edad y las fuertes corrientes. Si un profesional ha fallecido en la inmersión, estremece pensar la odisea submarina que espera a los niños.

Perdidos desde el pasado 23 de junio, cuando se quedaron atrapados en la cueva de Tham Luang, fueron encontrados el lunes por unos buzos británicos que se han unido al dispositivo de salvamento. Aunque se encuentran bien y están siendo alimentados y medicados, las autoridades quieren sacarlos cuanto antes porque les queda poco aire en la caverna.

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