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Martha Cranshaw: la crisis nicaragüense no puede persistir, el diálogo es parte de la solución

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George Rodriguez

La crisis que hace casi un mes convulsiona a Nicaragua no puede persistir, y quien está en condiciones de modificar la solución es el presidente de ese país, Daniel Ortega, dijo la activista por los derechos de los migrantes y ex guerrillera nicaragüense Martha Cranshaw.

Si bien nos constituye la totalidad de la solución, el diálogo, que puede marcar el inicio de la salida a la situación, requiere pacificación, aseguró Cranshaw, en declaraciones que formuló a Informativo JBS, en el marco de una visita a San José, la capital de Costa Rica, donde participa en una reunión sobre migraciones.

“Yo creo que el país, que Nicaragua, no puede estar en la situación en la que está”, indicó Cranshaw, en cuya opinión, en la búsqueda de solución a la crisis, “tenderán que haber cambios, y depende de quien tenga la sartén por el mango”.

“Y quien tiene la posibilidad de dar oportunidad de modificar esta situación es Daniel Ortega, en tanto presidente de la República, jefe máximo de la policía, jefe del ejército”, aseguró la activista, quien subrayó que “en sus manos está”.

“Yo creo que, sí, se puede hacer. Es más, yo creo que se debe hacer, por el bien del país”, reflexionó.

La prolongación de la situación, “a nadie le conviene –ni a los empresarios, ni a la población nicaragüense, ni a los jóvenes, ni al propio Daniel Ortega-, porque el proceso es que la violencia (…) ha generado, o puede generar, en el interior de los corazones de los muchachos, una reacción violenta“, agregó, en alusión al sector estudiantil que mantiene las protestas callejeras que, iniciadas el 19 de abril, han derivado en choques con manifestantes progubernamentales y efectivos policiales antidisturbios.

índice“Hay un rechazo popular, muy fuerte, a Daniel Ortega”, a raíz de una serie de factores acumulados en el tiempo y que, más recientemente, incluyen la reelección presidencial de Ortega y la elección de su esposa, Rosario Murillo, como vicepresidenta, y un decreto –revocado a raíz de la protesta- que buscaba modificar el sistema de pensiones del Instituto Nicaragüense de Seguro Social (INSS).

“Entonces, las posibilidades de una salida pacífica, de una transición pacífica, incluso para el propio Daniel Ortega, en la medida en que se acumulan dos muertos más, tres muertos más, es menos probable, y eso es un riesgo para el país”, advirtió.

Interrogada respecto a si el diálogo que el gobierno impulsa para superar la crisis es la solución, Cranshaw respondió que “no”, y, de inmediato, agregó que “el diálogo es una parte de la solución”.

“Pero (…) por algo se tiene que empezar”, aclaró, para subrayar que “se tiene que empezar por salvar la vida de los muchachos”, e indicar que no es viable “una salida, a esta situación, en la que no cese la represión a los muchachos, no se salve la vida de los muchachos”.

Además, es necesario que, en esa salida, “haya justicia por lo muertos (…) un proceso que dé justicia a las familias, y, para eso, tiene que entrar la Corte Interamericana de Derechos Humanos, tiene que haber una investigación independiente que nos dé cuenta de quién fue que hizo esto”, enfatizó.

“Pero (…) lo primero es asentar unas nuevas condiciones para la paz, para poder dialogar”, porque esa nación centroamericana es escenario de lo que definió como un conflicto bélico, lo que “no son condiciones para poder discutir los grandes y profundos problemas del país, incluyendo, dentro de esto, factores y elementos estructurales”.

“Y, cuando utilizo ‘conflicto bélico’, hay que decir que de un lado están las piedras y en el otro lado están las balas, en un lado están las palabras y en el otro lado están las ofensas, que en un lado está, digamos, la represión y en el otro lado está la movilización social”, explicó.

Respecto a la factibilidad de que se logre el contexto necesario para procurar solución al conflicto, Cranshaw aseguró que, “lo primerio, para que las cosas sean posibles, hay que creer en ellas, de que son posibles, hay que atraer todas las energías positivas para hacerlas posibles”.

“Los estudiantes, los chavalos, han dado muestras de madurez inusitada”, subrayó, al plantear que la naturaleza de las manifestaciones opositoras es pacífica, y, en alusión al gobierno, señaló que “el caos lo han armado ellos, los asaltos, los robos, los saqueos, han sido organizados, más bien por la otra parte, la violencia ha sido desatada por la otra parte, entonces, el caos está en sus manos”.

“(Al mencionar) ‘la otra parte’, nos referimos al gobierno, nos referimos al Estado nicaragüense, que está actuando de manera fuerte en contra de la decisión de la población de manifestarse”, aclaró, además.

Cranshaw formuló las| declaraciones mientras, en Managua, el gobierno de Ortega anunció la aceptación de los cuatro requisitos planteados por la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN) para el inicio del diálogo multipartito promovido por el gobierno, conversaciones en las cuales, por invitación oficial, la cúpula católica participaría como mediadora y testigo.

Como primer punto, se trata de “permitir en el menor tiempo posible el ingreso de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos CIDH, para investigar y aclarar las muertes y desapariciones de nicaragüenses, que desde que se inició la situación se ha ido agravando en todo el país”, planteó la CEN, en un comunicado leído, en conferencia de prensa, por su presidente y arzobispo de Managua, el cardenal Leopoldo Brenes.

Además, “suprimir los cuerpos paramilitares, fuerzas de choques que intimidan, coaccionan y agreden a los ciudadanos, así como no usar a la policía Nacional para ningún tipo de acción represiva”, agregó.

Igualmente, “detener de inmediato y de modo absoluto todo tipo de represión frente a grupos civiles que protestan pacíficamente y asegurar la integridad física de los estudiantes universitarios, los diversos miembros activos que conforman la mesa del dialogo nacional y de todos y cada uno de los candidatos”

También, “dar signos creíbles de su voluntad de diálogo de paz respetando la dignidad y libertad de las personas, así como todos los derechos humanos de los trabajadores y ciudadanos, particularmente los empleados públicos, no obligándoles a asistir a eventos partidarios, ni paralizando el transporte nacional para los mismos fines”.

En el texto, los obispos plantearon que “con honda preocupación hemos vivido los últimos acontecimientos del país tan inesperados y dolorosos. Creemos firmemente en el camino del dialogo como medio eficaz que abre a la razón a ampliar sus perspectivas y ayuda a encontrar con sinceridad la solución de los conflictos”.

Al dar a conocer la respuesta gubernamental al planteamiento de los integrantes de la CEN, Murillo aseguró que “con respeto y reconocimiento queremos agradecerle a cada uno de ustedes y, en especial, a su eminencia reverendísima Cardenal Leopoldo José, la comunicación que acabamos de recibir  sobre el Diálogo Nacional”.

El diálogo es “tan importante y necesario para crear las mejores condiciones posibles para la paz y el trabajo en nuestra Nicaragua”, subrayó la vicepresidenta.

“Acogemos, en ese espíritu expresado por su eminencia y sus excelencias, las proposiciones contenidas en los puntos del 1 al 4 en su carta de hoy, coincidimos con su alta autoridad religiosa en la necesidad del cese de la violencia, intimidación y agresión a los ciudadanos”, expresó.

“Y agregamos nuestra gran preocupación sobre ambientes de temor creados en comunidades donde más allá de las protestas pacíficas que respetamos absolutamente, se multiplican hechos de violencia que asolan y afectan la calidad de vida de nicaragüenses de todas las edades que claman a Dios por el retorno a la normalidad”, dijo, a continuación.

El gobierno está en disposición de iniciar el diálogo, “en la fecha más pronta posible, para la tranquilidad de todos los nicaragüenses”, planteó.

 

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