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Costa Rica apoya diálogo en Nicaragua y se solidariza con pueblo de ese país

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George Rodriguez

El gobierno de Costa Rica expresó hoy apoyo al proceso de diálogo entre el gobierno y la oposición en Nicaragua, y aseguró que se trata del mecanismo adecuado para el restablecimiento de la paz en esa nación centroamericana convulsionada hace casi un mes por la violencia que enmarca la sostenida protesta opositora callejera antigubernamental.

También declaró interés en que el esfuerzo de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN), instancia mediadora en el inminente diálogo, genere el espacio pertinente para el entendimiento entre las partes en pugna, de acuerdo con lo indicado en un comunicado que la cancillería costarricense emitió esta tarde.

“Costa Rica respalda el diálogo como el mecanismo para la solución pacífica que permita el retorno a la paz y la tranquilidad del pueblo nicaragüense, y ve con beneplácito que la Conferencia Episcopal sea garante de este proceso”, señaló el ministerio, en el texto de cuatro párrafos.

Igualmente, “observa con atención el desarrollo de los hechos internos en Nicaragua y manifiesta su interés en que los esfuerzos promovidos por la Conferencia Episcopal de Nicaragua, mediadora y testigo del diálogo entre el gobierno y los grupos de oposición, abran los espacios necesarios para el entendimiento”, indicó, a continuación el ministerio.

“Nuestro país tiene como principio rector de su política exterior el respeto a las libertades civiles y los derechos humanos como imperativo esencial para avanzar de manera constructiva en el desarrollo de la democracia”, precisó.

Asimismo, “Costa Rica se solidariza con el hermano pueblo de Nicaragua y lamenta que los actuales acontecimientos generen la pérdida de vidas humanas y se lesionen aspectos fundamentales relacionados con la dignidad y seguridad física de las personas”, planteó.

El pronunciamiento oficial costarricense fue conocido un día después de que, en Managua, la capital de Nicaragua, diferentes actores clave en el convulsionado escenario político nicaragüense emitieron declaraciones por separado, aunque coincidentes en cuanto a la necesidad de que el diálogo, mediado y atestiguado por la CEN, se lleve a cabo.

Por una parte, el Ejército de Nicaragua, en un comunicado de su Comandancia General, aseguró, en el tercero de doce puntos, que “somos convencidos, que el Diálogo, es| la única ruta que evitará afectaciones irreversibles a nuestro pueblo, a nuestra economía, al desarrollo nacional y a nuestra seguridad”.

“Respaldamos la labor de mediación y testigo del diálogo que encabeza su eminencia, Cardenal Leopoldo Brenes”, agregó, en referencia al presidente de la CEN y arzobispo de Managua.

“Somos el pueblo mismo uniformado, trabajando en su propio beneficio y consecuentes con esto, hacemos un llamado a detener la violencia y las acciones que nos desestabilizan”, indicó la fuerza armada.

“En estos momentos de dolor y luto nos corresponde a todos reflexionar y contribuir a que sigamos construyendo la Nicaragua que merecemos”, aseguró, para, a continuación, precisar que “nos solidarizamos con las familias que han perdido a seres queridos y a los que de una u otra forma, han sido afectados por todos los hechos de violencia”.

La crisis política que golpea a Nicaragua, “nos está arrastrando a la división de la familia nicaragüense desde campañas, que fomentan el odio”, advirtió.

El ejército señaló, asimismo, que “nuestro llamado  es: No a la violencia. No a la inestabilidad. Sí a la tranquilidad. Sí a la paz”.

Al mismo tiempo, respecto a la violencia que afecta al país, el opositor Frente Amplio por la Democracia (FAD)

Ante estos sangrientos hechos, el FAD: reafirmó, en un comunicado, su “condena al régimen dictatorial y asesino de los Ortega Murillo”, en alusión al presidente y a la vicepresidenta de Nicaragua, respectivamente, Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo, de quienes indicó que deben “dimitir de inmediato”.

También solicitó, “a la Conferencia Episcopal y a los sectores de sociedad civil en el marco del diálogo, a que se pronuncien de inmediato y categóricamente sobre esta política de exterminio del régimen”.

El FAD hizo así referencia a la acción policial y de grupos civiles progubernamentales que ha derivado en choques en Managua y otras ciudades, con saldo de decenas de víctimas fatales, además de heridos, desaparecidos, y detenidos.
Asimismo, formuló “un llamado al Ejército para que impida la continuidad de la masacre del pueblo de Nicaragua”, y “un llamado a la comunidad internacional para usar todos sus recursos en auxilio del heroico pueblo de Nicaragua”.

También expresó que “felicita a los jóvenes, estudiantes y pueblo de Nicaragua por no dejarse provocar por la violencia estatal y los insta a mantener la movilización cívica hasta que salgamos de la dictadura de los Ortega Murillo”.

En opinión del FAD, la fuerte acción policial –incluida la fuerza antidisturbios- indica que “Ortega está dispuesto a una política de tierra arrasada, a través del terrorismo de estado”.

La organización opositora ha reiteradamente responsabilizado a las fuerzas policiales y los grupos civiles progubernamentales no solamente por la violencia callejera sino también por los reiterados saqueos a puestos en diferentes mercados en la capital y otras ciudades, además de agencias de cadenas de supermercados y tiendas de electrodomésticos, lo mismo que de incendios intencionales en instalaciones municipales.

Por su parte, en una carta que dirigió hace dos días, a Ortega, la CEN planteó cuatro requisitos para el inicio del diálogo multipartito promovido por el gobierno, conversaciones en las cuales, por invitación oficial, la cúpula católica participaría como mediadora y testigo.

Como primer punto, se trata de “permitir en el menor tiempo posible el ingreso de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos CIDH, para investigar y aclarar las muertes y desapariciones de nicaragüenses, que desde que se inició la situación se ha ido agravando en todo el país”, planteó, en el texto leído, en conferencia de prensa, por Brenes.

Además, “suprimir los cuerpos paramilitares, fuerzas de choques que intimidan, coaccionan y agreden a los ciudadanos, así como no usar a la policía Nacional para ningún tipo de acción represiva”, agregó la CEN.

Igualmente, “detener de inmediato y de modo absoluto todo tipo de represión frente a grupos civiles que protestan pacíficamente y asegurar la integridad física de los estudiantes universitarios, los diversos miembros activos que conforman la mesa del dialogo nacional y de todos y cada uno de los candidatos”

También, “dar signos creíbles de su voluntad de diálogo de paz respetando la dignidad y libertad de las personas, así como todos los derechos humanos de los trabajadores y ciudadanos, particularmente los empleados públicos, no obligándoles a asistir a eventos partidarios, ni paralizando el transporte nacional para los mismos fines”.

En el texto, los obispos plantearon que “con honda preocupación hemos vivido los últimos acontecimientos del país tan inesperados y dolorosos. Creemos firmemente en el camino del dialogo como medio eficaz que abre a la razón a ampliar sus perspectivas y ayuda a encontrar con sinceridad la solución de los conflictos”.

Asimismo, indicaron que esperan respuesta antes del 14 de este mes, al mediodía.

Al dar a conocer la inmediata respuesta gubernamental al planteamiento de los integrantes de la CEN, Murillo aseguró que “con respeto y reconocimiento queremos agradecerle a cada uno de ustedes y, en especial, a su eminencia reverendísima Cardenal Leopoldo José, la comunicación que acabamos de recibir  sobre el Diálogo Nacional”.

El diálogo es “tan importante y necesario para crear las mejores condiciones posibles para la paz y el trabajo en nuestra Nicaragua”, subrayó la vicepresidenta.

“Acogemos, en ese espíritu expresado por su eminencia y sus excelencias, las proposiciones contenidas en los puntos del 1 al 4 en su carta de hoy, coincidimos con su alta autoridad religiosa en la necesidad del cese de la violencia, intimidación y agresión a los ciudadanos”, expresó.

“Y agregamos nuestra gran preocupación sobre ambientes de temor creados en

comunidades donde más allá de las protestas pacíficas que respetamos absolutamente, se multiplican hechos de violencia que asolan y afectan la calidad de vida de nicaragüenses de todas las edades que claman a Dios por el retorno a la normalidad”, dijo, a continuación.

El gobierno está en disposición de iniciar el diálogo, “en la fecha más pronta posible, para la tranquilidad de todos los nicaragüenses”, planteó.

La situación de violencia persistente estalló el 19 de abril, en el marco de la reacción de un sector estudiantil universitario a un decreto –revocado, días después, a raíz de la protesta- que buscaba modificar el sistema de pensiones del Instituto Nicaragüense de Seguro Social (INSS).

Sin embargo, el planteamiento focal del movimiento opositor se centra, ahora, en la exigencia de que Ortega y Murillo, a quienes señala como cabezas de una dictadura, renuncien a sus respectivos cargos.

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