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Cientos de ticos y nicas rechazan xenofobia en Costa Rica

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George Rodríguez /Foto-Keybel Smith

Centenares de costarricenses y nicaragüenses se unieron, este sábado, en una movilización pacífica contra la xenofobia y en apoyo al pueblo de Nicaragua, golpeado por la violencia de la crisis sociopolítica que golpea hace más de cuatro meses a ese país.

La marcha se desarrolló en dos columnas que avanzaron desde puntos opuestos de San José, la capital de Costa Rica, hasta converger en la Plaza de la Democracia, en el centro de la ciudad.

Foto/ Keybel SmithUno de los grupos, integrado mayoritariamente por estudiantes universitarios, partió desde la sede de la estatal Universidad de Costa Rica (UCR), en el oriental distrito de San Pedro, mientras el otro, constituido principalmente por organizaciones de sociedad civil –incluidas agrupaciones defensoras de los derechos de los migrantes-, salió del Parque La Merced, en el centro de la ciudad.

El parque es el punto favorito de encuentro de numerosos ciudadanos de Nicaragua radicados en Costa Rica, y, hace exactamente una semana, fue escenario de violentos incidentes registrados a raíz de una marcha xenofóbica contra presencia de nicaragüenses en territorio costarricense.

Los participantes en la marcha solidaria de este sábado, con los inmigrantes, portaron pancartas en las que se leía consignas tales como “no a la xenofobia, sí a la solidaridad”, “no más odio a los migrantes”, “en Costa Rica acogemos a todos los pueblos del mundo”.

Igualmente, corearon diversas consignas, en particular “fuera Ortega!” –en alusión al presidente de Nicaragua, Daniel Ortega-, y “Ortega y Somoza son la misma cosa” –en referencia al dictador nicaragüense Anastasio Somoza Debayle, derrocado en 1979 por el entonces guerrillero y ahora gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN)-.

Foto/ Keybel SmithPor su parte, breves mensajes de apoyo al pueblo nicaragüense, integrantes de organizaciones de la sociedad civil y de algunos partidos políticos expresaron, entre otras cosas, que “o se está con el pueblo, o se está en contra de él”, y que “ese gobierno (nicaragüense) tiene que caer”.

Otros oradores subrayaron que “la xenofobia no identifica a los ticos (costarricenses)”, y que “los migrantes son y serán siempre bienvenidos en nuestro país”.

La movilización contó con participación mayoritaria de costarricenses, aunque numerosos nicaragüenses –tanto personas radicadas en Costa Rica como perseguidos políticos quienes buscan refugio- se unieron a la actividad.

Algunas de esta personas relataron que, para poder salir de Nicaragua, debieron hospedarse, durante días, en “casas de seguridad”, ya que efectivos policiales, de inteligencia del Estado, y parapoliciales, los buscaban para capturarlos.

La manifestación solidaria marcó un evidente contraste con la violenta marcha llevada a cabo el 18 de agosto por numerosos opositores a la presencia de ciudadanos nicaragüenses en Costa Rica, en particular contra quienes huyen de la violencia en su país de origen y procuran refugio.

Esa movilización de extrema derecha incluyó a personas quienes lucían la cruz swastika –símbolo de la ultraderechista ideología nazi- así como a integrantes de violentas barras de simpatizantes de equipos fútbol, informó por la noche, en conferencia de prensa, el ministro de Seguridad, Michael Soto.

La agresividad de los manifestantes –algunos portando armas punzocortantes lo mismo que cocteles molotov que serían lanzados contra agentes de la Fuerza Pública (policía)- generó incidentes, en La Merced y otros sectores capitalinos, que determinaron la intervención policial así como la detención de 44 personas -38 costarricenses, seis nicaragüenses, y seis menores-, indicó el ministro.

Soto advirtió, asimismo, que el gobierno está dispuesto a que las leyes del país sean respetadas, sin perjuicio de quien las violente.

“Queremos ser enfáticos en decir que no importa de la persona que se trate, estamos en un Estado de Derecho, que hay que respetar las leyes, y que vamos a evitar que se den brotes de violencia”, señaló el jerarca gubernamental, y subrayó: “no importa de quien se trate la persona”.

Al participar en la conferencia de prensa, el ministro de Comunicación, Juan Carlos Mendoza, señaló que “la violencia, claramente, no cabe, en nuestro país, y, sí, el respeto a nuestra legislación y a las leyes y al Estado de Derecho”.

En cuanto a la movilización de este sábado, el punto de confluencia –la Plaza de la Democracia- tiene alto valor histórico en la consolidación democrática de Costa Rica, ya se encuentra junto al antiguo Cuartel Bella Vista, el sitio donde el tres veces presidente costarricense (1948-1949, 1953-1958, 1970-1974) José Figueres, anunció, hace siete décadas, la abolición del ejército nacional.

Las dos manifestaciones –la xenofóbica, hace una semana, y la solidaria, este sábado- se registraron mientras continúa la masiva llegada, a territorio costarricense, de ciudadanos nicaragüenses en procura de refugio a causa de la violenta crisis sociopolítica que golpea, hace algo más de cuatro meses, a la vecina Nicaragua.

Foto/ Keybel SmithLa dramática situación estalló el 18 de abril, a raíz de la protesta popular contra un fracasado decreto presidencial que apuntó a  reformar, en detrimento lo mismo del sector laboral que del empresarial- el sistema de pensiones del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS).

Si bien el decreto fue dejado sin efecto, la masiva protesta pasó a enfocarse en la exigencia de que Ortega y su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo, renuncien a sus respectivos cargos.

La respuesta gubernamental ha consistido en fuerte represión, lo que ha generado choques entre fuerzas gubernamentales –incluidos grupos parapoliciales- y manifestantes opositores, con saldo, hasta ahora, de aproximadamente 500 víctimas fatales, más de dos mil heridos, detenidos, y desaparecidos, además de daño considerable a la economía nacional.

 

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