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Almagro: un alto referente revolucionario optó por el autoritarismo y la represión

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George Rodríguez

El secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, lamenta que un alto referente de la revolución democrática en America haya optado por el autoritarismo y la represión.

Se trata del presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, el comandante revolucionario quien participó en el derribamiento de la dictadura somocista, que gobernó durante cuatro décadas a ese país centroamericano, y quien, en 1990 -en el marco de la primera derrota electoral del ex guerrillero y ahora nuevamente gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN)-, entregó, democráticamente, la presidencia a su adversaria triunfadora –Violeta Chamorro-, señaló.

Sin embargo, ahora, en la cuarta presidencia de Ortega (1985-1990, 2007-2012, 2012-2017, 2017-2022), la lógica dictatorial predomina en Nicaragua, aseguró Almagro, al participar en la Sesión Especial del Consejo Permanente de la OEA, reunión llevada a cabo para bordar un tema: la violenta crisis sociopolítica que hace algo más de ocho meses golpea a ese país.

“Hace unos días, el presidente Ortega me dirigió una carta. A cada una de las referencias principales, nuestra respuesta: es una pena que uno de los principales revolucionarios históricos vivos de América latina, que hasta hace un año todavía representaba la posibilidad de una izquierda revolucionaria y democrática en nuestro continente ha elegido el camino del autoritarismo, del abuso de derechos humanos y de las formas represivas del mantenimiento en el poder”, planteó.

Almagro, quien llegó en 2015 a la OEA, inmediatamente después de haberse desempeñado como canciller del gobierno (2010-2015) presidido por José “Pepe” Mujica, otro ex guerrillero –en este caso, del Movimiento de Liberación Nacional “Tupamaros” (MLN)-, se declaró decepcionado la actitud de Ortega.

“Decepciona que el mismo revolucionario que ayudó a terminar con una dictadura familiar y entregó el poder por la vía pacífica y democrática, hoy por hoy, no asume la responsabilidad del Estado en materia de asesinatos extrajudiciales, de torturas, de mantener presos políticos, de intimidar, de perseguir a ciudadanos supuestos terroristas que no están de acuerdo con su Gobierno”, expresó.

En ese sentido, y al refutar señalamientos de altos funcionarios de la administración de Ortega en el sentido de que, en la Secretaría General de la OEA, está alineado con Estados Unidos, Almagro exhortó, a ese gobierno, a asumir la responsabilidad que tiene en la dramática situación nicaragüense.

“No soy yo el responsable de las ejecuciones extrajudiciales y la tortura en Nicaragua, asuman su responsabilidad, sean dignos, se han perdido la credibilidad en la comunidad internacional, no pierdan la dignidad revolucionaria que alguna vez tuvieron”, señaló.

Al formular ese planteamiento, el jerarca de la OEA apeló al pasado revolucionario de Ortega y le advirtió que es responsable por la represión antiopositora lanzada por su gobierno.

“Con todo respeto por su historia, les pido, en nombre de quienes en su momento valoramos su espíritu revolucionario, que no se escuden en discursos infantiles, que los descalifican a vosotros mismos, para  esconder violaciones de derechos humanos. Nadie creerá de quien usa ese lenguaje para apañar la tortura. Según las denuncias que hemos recibido usted deberá asumir la responsabilidad del Estado por lo actuado por la fuerza de su régimen que tortura y mantiene presos políticos”, subrayó.

Almagro indicó que, en el acuciante entorno sociopolítico actual, resultado de la sostenida centralización del poder en la figura del presidente –y, ahora, también de la vicepresidenta, Rosario Murillo, la esposa de Ortega-, el Estado de Derecho ha sido fuertemente afectado.

“El Estado de derecho es la esencia misma de la democracia, no con un sentido de justicia innecesario sino porque es un fundamento mismo de la preservación de garantías fundamentales de libertades y derechos”, explicó.

Pero en el contexto presente, el pueblo de Nicaragua está desprotegido, advirtió.

“Los nicaragüenses han sido despojados de todos los mecanismos y medios de denuncias y justicia. Primero con la coaptación del poder judicial, luego con la criminalización de la sociedad civil, defensores de derechos humanos y ahora con la expulsión del Meseni y el  GIEI”, aseguró.

Almagro hizo así referencia, en el último caso, al Mecanismo Especial de Seguimiento para Nicaragua (Meseni) y al Grupo Interdisciplinario Internacional de Expertos Independientes (GIEI) –los dos equipos de trabajo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en ese país-.

Ambas entidades fueron expulsadas, el 19 de diciembre, por la cancillería nicaragüense, la que, simultáneamente decidió suspender las visitas de la CIDH, al país.

La expulsión ocurrió un día antes de la programada conferencia de prensa en Managua, la capital nicaragüense, para la presentación del informe elaborado por el Giei.

Se trata del documento que el grupo tituló “NICARAGUA Informe sobre los hechos de violencia ocurridos entre el 18 de abril y el 30 de mayo de 2018”, texto en el cual el Giei denuncia la comisión de crímenes de lesa humanidad en ese país.

El informe fue presentado al Consejo Permanente, durante la Sesión Especial, por la vicepresidenta de la CIDH, la panameña Esmeralda Arosemena, quien advirtió sobre lo que describió como el severo deterioro de la situación de los derechos humanos en Nicaragua.

El informe, lo mismo que lo planteado por Arosemena, fue severamente refutado por el embajador de Nicaragua en la OEA, Luis Alvarado, quien también cuestionó la validez de la sesión del consejo, la que definió como parte del injerencismo estadounidense en los asuntos internos de ese país.

“Rechazamos y condenamos esta nueva maniobra injerencista”, dijo Alvarado, quien advirtió, al gobierno estadounidense, que “debe poner fin a su política injerencista y desestabilizadora contra el gobierno de Nicaragua”, al igual que “las naciones injerencistas subordinadas a Estados Unidos, para empobrecer y desestabilizar a Nicaragua, para impulsar un golpe de Estado”.

El diplomático reafirmó así el planteamiento gubernamental nicaragüense de que la violenta crisis sociopolítica es resultado de un fallido intento golpista que implicó acciones terroristas que fue necesario repeler, mientras la oposición señala que el origen es la represión policial y parapolicial lanzada por la administración de Ortega.

“El Consejo Permanente de la OEA debe cesar en su deseo de quitar de facto al gobierno”, advirtió, además.

Pero en opinión de Almagro, el contexto nicaragüense –lo mismo que el de otros países americanos, a los que se abstuvo de nombrar- es el de un régimen dictatorial.

“La lógica de las dictaduras está definitivamente instalada”, lo que “nos obligará a buscar la justicia internacional y la justicia universal de los derechos humanos, nos obliga a buscar acciones concretas”, porque “ninguna revolución deja a la gente con menos derechos que cuando empezó, pero todas las dictaduras sí, todas las que tenemos en nuestro continente hoy”,  dijo.

En ese sentido, advirtió sobre la aplicación, a Nicaragua, de la Carta Democrática Interamericana, instrumento que, en sus artículos 20m y 21 –del total de 28 que la constituyen- prevé desde gestiones diplomáticas hasta sanciones –incluida la expulsión del sistema continental- para los casos de países miembros de la OEA que registren la quiebra de su orden constitucional.

La medida fue aplicada a Honduras, a raíz del cruento golpe de Estado, en junio de 2009, que derrocó al entonces presidente, Manuel “Mel” Zelaya, siete meses antes de que finalizara su mandato constitucional (2006-2010).

“La falta de democracia y derechos humanos en Nicaragua es un asunto de la región entera, la solución es todavía política y diplomática y contamos con los instrumentos interamericanos para abordarlo, que para bien o para mal los incluye a ustedes al Gobierno”, señaló.

Lo que está en juego es la vida del pueblo de ese país, advirtió Almagro.

“El futuro de Nicaragua no puede ser con un Ortega dictador. Qué bueno sería con un Ortega demócrata”, porque “Nicaragua ya ha sufrido mucho en su historia, tiene más años de dictadura que de vida en democracia, en total”, reflexionó, para advertir que “esto no es un juego político” sino que “se trata de la vida y los derechos de los nicaragüenses”.

Almagro precisó los pasos a seguir, en la búsqueda de salida a crisis nicaragüense.

“Las acciones a futuro por las que trabajaremos están en: restablecer el diálogo nacional, iniciar los procedimientos previstos en el artículo 20 de la carta democrática interamericana (…) solicitar a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que denuncie los crímenes cometidos incluidos en su informe ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, solicitar al Consejo Permanente que remita al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas el informe del grupo independiente y pida una reunión para su exposición”, precisó.

También advirtió que la persistencia en la comisión de crímenes de lesa humanidad resultará en la solicitud, por parte de la OEA, de la detención y el enjuiciamiento de los autores intelectuales y materiales de esas acciones.

 

 

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